La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado: Un Prólogo a John carter

La fantasía del Devenir del historia como progreso continuo pero estratificado es lo que legitima el desarrollo constante pero desigual -a partir de distintos criterios, raza, género, clase, y nación- de distintos grupos dentro de un orden o lógica hegemónica. Esto sería la fantasía que debajo del espejismo que refleja una imagen de orden y funcionamiento armónico se encuentran una serie de tensiones y conflictos que en parte no encuentran su expresión en esta imagen totalizadora del orden hegemonico que logra imponer la imagen del orden harmónico.

Esta naturalización del desarrollo desigual como una condición y un devenir de la naturaleza y la historia  -casi como las religiones que prometen una recompensa en otra vida más allá de esta- plantea un progreso “absoluto” en relación de las condiciones materiales crecientes que una sociedad capitalista brinda en relación a las generaciones anteriores, siempre y cuando la distinción “relativa” (de la diferencia propocional) no sea cuestionado.

Algo así como que el devenir progresista solo está dispuesto a mejorar las condiciones materiales de los estratos más bajos sobre el principio de la explotación de los mismos. En este sentido el progresismo es presentado aquí como una prolongocación hegemónica de la dominación de una clase dominante a través de una relato, un discurso del progreso y las mejoras de las condiciones materiales de los estratos más bajos.

En este sentido los discurso democráticos que apelan a adherir a cierta opción política por el bien del país -como un todo- y denuncian el clientelismo, como si beneificiarce de la política fuera algo malo, o algo peor que no beneficiarse en nada, y dejar que ese bien supremo de un sujeto abstracto “el bien del país” se realice y nos ilumine quien sabde de que forma.

En este sentido el discurso progresista denuncia todo intento de resistirse a esta forma de desigualdad como un atentado a este progreso colectivo donde la desiguladad es el principio que genera solapadamente esta violencia.

Esta fé en el continuo progreso de la historia deposita la esperanza que ésta misma, progresivamente, dentro del estrato que le corresponde, irá mejorando sus condiciones materiales. Esa es la esperanza de los estratos ubicados en los niveles inferiores de esta clasificación.

Las aspiraciones de los estratos sociales a diferencia de los anteriores no es progresar sino seguir manteniendo sus privilegios. En este sentido mientras que para un estrato la aspiración de progreso se mide en términos absolutos (cuanto más ingreso percibirá), para los estratos superiores se mide en terminos relativos (cuales serán sus privilegios grente a otros estratos).

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado: Un Prólogo a John carter

La fantasía del Devenir del historia como progreso continuo pero estratificado es lo que legitima el desarrollo constante pero desigual -a partir de distintos criterios, raza, género, clase, y nación- de distintos grupos dentro de un orden o lógica hegemónica. Esto sería la fantasía que debajo del espejismo que refleja una imagen de orden y funcionamiento armónico se encuentran una serie de tensiones y conflictos que en parte no encuentran su expresión en esta imagen totalizadora del orden hegemonico que logra imponer la imagen del orden harmónico.

Esta naturalización del desarrollo desigual como una condición y un devenir de la naturaleza y la historia  -casi como las religiones que prometen una recompensa en otra vida más allá de esta- plantea un progreso “absoluto” en relación de las condiciones materiales crecientes que una sociedad capitalista brinda en relación a las generaciones anteriores, siempre y cuando la distinción “relativa” (de la diferencia propocional) no sea cuestionado.

Algo así como que el devenir progresista solo está dispuesto a mejorar las condiciones materiales de los estratos más bajos sobre el principio de la explotación de los mismos. En este sentido el progresismo es presentado aquí como una prolongocación hegemónica de la dominación de una clase dominante a través de una relato, un discurso del progreso y las mejoras de las condiciones materiales de los estratos más bajos.

En este sentido los discurso democráticos que apelan a adherir a cierta opción política por el bien del país -como un todo- y denuncian el clientelismo, como si beneificiarce de la política fuera algo malo, o algo peor que no beneficiarse en nada, y dejar que ese bien supremo de un sujeto abstracto “el bien del país” se realice y nos ilumine quien sabde de que forma.

En este sentido el discurso progresista denuncia todo intento de resistirse a esta forma de desigualdad como un atentado a este progreso colectivo donde la desiguladad es el principio que genera solapadamente esta violencia.

Esta fé en el continuo progreso de la historia deposita la esperanza que ésta misma, progresivamente, dentro del estrato que le corresponde, irá mejorando sus condiciones materiales. Esa es la esperanza de los estratos ubicados en los niveles inferiores de esta clasificación.

Las aspiraciones de los estratos sociales a diferencia de los anteriores no es progresar sino seguir manteniendo sus privilegios. En este sentido mientras que para un estrato la aspiración de progreso se mide en términos absolutos (cuanto más ingreso percibirá), para los estratos superiores se mide en terminos relativos (cuales serán sus privilegios grente a otros estratos).

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Sam Childers – La conciencia ahistórica

“La Historia pertenece, ante todo, al hombre de acción, al poderoso, al que desata una gran lucha y necesita modelos, maestros y confortadores que no halla en su entorno ni en su época.”

F. Nietzsche “Segunda consideración intempestiva

Un ejemplo de este proyecto de la post-historia de ver la historia desde el presente Sam Childers (el predicador ametralladora)  de la vitalidad que proviene de la conciencia ahistórica. La conciencia ahistórica, que no tiene noción de las series y relaciones, de los pactos, los distanciamientos, las rupturas y continuidades, como las condiciones de una subjetividad que posibilitan las identidades y prácticas singulares que hacen a la historia; brinda al sujeto una vitalidad que le permite actuar libremente, sin compromiso con ese presente configurado por una serie de fuerzas. Ésta conciencia ahitórica es la de Sam Childers también conocido como el predicador ametralladora, cuyo personaje fué representaddo por el cine en la película omóloga a su apodo. Sam Childers es un norteamericano de 42 anos quien después de un violento pasado como motociclista al margen de la ley descubrió al senor y transformó su vida. Por la iglesia a la que asistía conoció a un misionero con el que viajó a Sudán del Sur, país en el que pasaría la mayor parte de su tiempo por el resto de su vida, que aún continúa. Childers estableció en este país una misión cristiana en la que tiene una guardería para ninos rescatados de las guerrillas del LRA (Lords Resistance Army – Ejército de la Resistencia del Senor) en una guerra civil contra el SPLA (Sudans People Liberation Army – Ejercito de Liberación Sudanesa).

Sudán del Sur es un país que obtubo su autonomía de Sudán en 2005 y recién en 2011 -mediante un referendum aprobado por un 98% de la población- logró su independencia. En este sentido la “historia” -como período transcurrido entre estos anos- de Sudán del Sur es tan corta como la memoria de Childers que se da el lujo de actuar como si él simpre hubiera estado ahí ó como si hubiera sido absorbido por el relato sin tiempo de un pueblo sin historia de una tierra tan sumergida en la naturaleza como es el territorio africano. En ese sentido Childers es un salvaje oprimido por la civilización que encontró su resención en la barbarie de la guerra civil africana.

Sam Childers en una alegoría de las paradojas que encierra este devinr de un motociclista pandillero transformado (transfigurado) en un salvador, un predicador cristiano blanco, un guerrillero. Como la divina trinidad, Childers es la tres cosas al mismo tiempo, lo que lo hace una figura mítica y redentora, un Cristo blanco en el corazón de Africa.

Solo una conciencia sin historia podría intervenir con tanta facilidad y arbitrariedad en una situación tan históricamente condicionada como la segunda guerra civil de Sudán. Uno de los hechos paradigmáticamente históricos es la funadación de un país. Un país con un historia autónoma tan larga como la historia de redención de Childers. Un hombre que ya es parte de la historia de ese país en tanto actor y fuerza moldeadora de la tierra, el recuerdo y memoria. Porque puede que Childers haya intervenido sin conciencia histórica, pero la historia sí tiene conciencia de Childers, aunque sea de los resabios de la conciencia colonizadora que todavía persiste en las iglesias bautistas norteamericanas compuesto por el segmento demográfico blanco y conservador.

En este sentido Childers no se despoja a sí mismo de la marca de sujeto histórico (sino que se asume como sujeto histórico) pero sí despoja a Africa de esta marca de la historia. El pasaje Estados Unidos – Africa permite este desplazamiento dentro – fuera de la historia. Los Estados Unidos es una tierra donde rige la ley y el reloj del tiempo de la historia, mientras que en Africa es una tierra donde gobierna la anarquía y no tiene historia.

Africa ya ni representa el ideal romántico del buen salvaje sino la barbarie en su más pleno exponente. Africa es en esa conciencia ahistórica de Childers un territorio sin unidad de ningún tipo, ni geográfica, ni étnica, ni cultural, ni religiosa, ni linguistica, ni política. Esta fragmentación se le aparece a Childers más que como una manifestación de una singularidad que resiste a las formas de integrar diferencialmente a Africa en el discurso de la ilustración; como algo que fuera de su unidad es carente de libertad, y entonces como conciencia que no es libre debe ser liberada.

Podríamos decir entonces que Childers opera, interviene en una situación singular con una conciencia, una moral, histórica y geográficamente localizadas, que en una situación de excepción, cuando la historia se detiene, [como lo es Africa en tanto portal a una tierra sin historia] le permite actuar con total impunidad.

Este actuar tan vital, tan libre, tan creador de Childers, se basa en una creencia, la creencia en que está actuando correctamente, de acuerdo a un bien divino. El predicador actua convencido en su hacer. La fé lo moviliza. Esa creencia de estar haciendo lo correcto le permite a Childers hacer cualquier cosa, incluso actos violentos y despóticos como los que utilizan el LRA. Su fé, su creencia en el bien supremo basado en nuestro senor jesucristo le permiten proceder con toda violencia y crueldad contra sus enemigos. En muchos aspectos esta mirada arrogante y condescendiente del colonizador ilustrado que ve en este gesto dominador una ayuda necesaria para que el otro incapaz pueda alcanzar su libertad. La mirada que tiene Childers de Africa más que estar abierta a lo que realmente pasa -en terminos históricos- en una situación determinada, sino que fetichiza al negro como atrasado (en la historia), inferior, sin razón que pueda brindar una conciencia de pueblo capaz de historia.

En muchos sentidos Childers considera a los Sudaneses, acaso los Nilotic, los Dinka, los Azande -por mencionar alguna de las etnias que componen este estado trazado por esta mirada europea universalista adulta. Para Childers los ninos son su misión y su objeto. El nino cumple una doble función. Primero como sujeto ahistórico. El nino, en tanto que no tiene (como el adulto) una conciencia histórica, es el sujeto prinvilegiado para el discurso -como mirada externa que se le devuelve al sujeto- de Childers. En este sentido los ninos -de la misma forma que para el LRA- son la materia moldeable que se entrega docilmente a un relato que como práctica generará sus propias marcas que permitirán el establecimiento del recuerdo y la memoria. Por otro lado los ninos son la fuente de la fé que mueve a Childers a actuar. De las atrocidades y males que padeciera el pueblo del sur de Sudán, la que más afectó a Childers fue el sufrimiento de los ninos. De semejante injusticia, el sufrimiento de los ninos, procede la justificación de la cruzada armada de Childers. -“Cuando se trata del sufrimiento de los ninos todo es válido” afirma Childers.

La mirada fetichizadora de Childers, como un nino, crea un relato fantacioso del reverendo amatralladora. La película que se realizó basada en su autobiografía “Another Man’s war” ficcionaliza a este hombre y su labor en Sudán del Sur, aunque polémico lo muestra como un heroe redentor. Como siempre, el relato de la historia monumental magnifica algunos aspectos callando y mitigando otros. Éste relato no tiene nada para dar cuenta de la mirada compadeciente de Childers, sobre los apoyos y disensos que provoca una violencia fundamentalista como la propuesta por el predicador ametralladora.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Historia a Contra-pelo y para la vida

Desde donde destruir la historia? / Desde donde construir la post-historia?

Una de las características de las filosofías que se mueven en torno al “post”, que se ganan este adjetivo, este prefijo, es cuestionar la misma estructura, aquello que le da unidad a una episteme, a un campo unificado, a un relato único, la historia. Este “post’, estar o ser algo posterior, algo que acontece a continuación, después de algo.

Así como el post-estructuralismo, no como una teoría estructurada, sino como el trabajo autónomo de una serie de filósofos en torno a la teoría dominante de su tiempo: el estructuralismo. Los trabajos de Foucault, Derrida y Barthes, en algún sentido logran historizar -o deshitorizar- una teoría que le daba sustento al pensamiento social, prácticamente todas las disciplinas  -antropología, lingüística, literatura, sociología, psicoanálisis, historia- habían adoptado el estructuralismo como marco teórico de fondo.

El lujo de estos pensadores, de poder pensar esos procesos sociales por fuera de la estructura, el esquema brindado por el estructuralismo, en un tiempo donde esas mismas ideas agenciaban, desde las instituciones, desde el poder, que había logrado encerrar en la estructura, la posibilidad del ser. En la estructura  no hay ser, no hay acontecimiento, sino comportamiento en tanto repetición y diferencia, en tanto probabilidad estructurada (que cuenta con el margen de error para terminar, completar de forma perfecta, este aparato imperfecto).

El gesto subversivo de desensamblar el aparato del estructuralismo, desde dentro (Barthes), desde el margen (Derrida) y desde afuera (Foucault) brindan un espíritu renovado para ver esa misma realidad social -que antes se encontraba atrapada en la estructura- como una contingencia de la literatura y los relatos que como la historia pretender construir una trama que brinde unidad y sentido, permitiendo desarticular el logos y el punto de vista totalizante. Esto les permitió hacer historias de todo tipo de cosas, la escritura (la gramatología), de la locura, de la clínica, de la sexualidad, de las prisiones, y por sobre todo, del estructuralismo. La crítica, acaso la historia que hacen estos pensadores del estructuralismo es un acto, una proeza de desafío y valentía. Mirar al estructuralismo -en su momento de plenta vigencia- como lo hace la historia, observando los acontecimientos ya muertos, desde su ruinas (en este caso aún habitadas) . Este gesto de descontesxtualizar, extranarse de lo presente, rastreando su origen, (como en una genealogía), mirar lo que está ante uno, como un resavio del pasado, como un ente, un fantásma, que necesita de una cobija, vieja, ya usada, para animarse y manifestar una forma bajo la vieja careta. Esto no es tanto destruir como desmontar el andamiaje que constituye el escenario en el que se interpreta esta drama.  Esto es mirar con un nuevo sentido, el objeto o la histaria, ya no como un expactador dispuesto, sino como un dramaturgo crítico, atento a los efectos, al trazo y sus dispositivos. Esto es, no ver la historia, la obra de teatro, como un relato sino como un montaje una producción. Para este nuevo punto de vista el verdadero espectáculo es el montaje, la producción y puesta en escena de esta obra y no el relato. Esto, en sí, es secundario, una sustancia que vale solo como un dato en sí, la evidencia de esa puesta en escena.

En este sentido, de todo este movimiento podríamos aprender un acto, tal vez inutil, de construir una historia ya no de los relatos, una historia de los montaj que nos permita ver en cada momento las técnicas, los dispositivos, los estilos, las temáticas, delas distintas tragedias a las que asistimoss en los diferentes momentos históricos. Una historia, mas que de los cuentos, las formas y los recursos utilizados para montar y contar esos relatos.

Pero por sobre todo, la lección que aquí deberíamos aprender, es hacer historia sin estructura. Esto es volver a adoptar los mismos andamiajes que tanto trabajo nos costó desmontar, destruir. Por ello, es importante tener el valor y coraje de aceptar el abismo que presenta el vacío, un vacío que nunca está vacío del todo, que está lleno de estas estructuras, de las que debemos concientemente prescindir, para permitir que la historia se manifieste libremente y no encorsetada en un marco teórico.

Como un juego sin fin, nuestra historia es una historia de las personas en tanto es una historia de como piensa, se piensan a sí mismas, esas persona; es decir debemos ver en las personas los reflejos de las ideas, las epistemes de una época en sus acciones y las fuerzas que involucran en la construcción de ese relato del presente.

Una historia a Contrapelo propondría Walter Benjamín. Esto es una historia en sentido inverso, que se cuenta de adelante para atrás. Que construye a partir de las cristalizaciones del presente la acumulaciones del pasado. Una historia que busca la historia en el presente. Una historia que busca ganadores y vencidos para construir ese relato, de la lucha que dejó como ganadores a los ganadores y como vencidos a los vencidos. Una historia de ea lucha, de las luchas, las batallas, que le dieron el poder a los vencedores; que permitió la construicción de esos relatos en los que vivimos y de los que debemos alejarnos de forma íntima para apreciar con claridad.

La historia debería ser como una termodinámica, un ciencia de las fuerzas, presiones y resistencias que se aplican en un sistema abierto, en constante desequilibrio, en el constante caos de la apertura que siempre es reprimida por la estructura, que su ancias de poder mostrarse completa, está dispuesta a quitarle al espíritu su escencia de ser.

La historia que cuentan los vivos, no en sus palabras, sino en su mera existencia como sujetos, como expectador de esta tragedia, como parte de este andamiaje complejo del que él es parte fundamental (como expectador). La histoia que cuentan los actos y prácticas de los vivos, de los ganadores y de los relegados. Una historia que no va a las ruinas del pasado, sino que ver al pasado recobrar vida, como los fantásmas bajo las sábanas, en el presente.

Esta historia a contrapelo, este rastreo en el presente del pasado, esta ciencia de las fuerzas y resistencias de los cuerpos, debe servir a un único propósito, que por cierto, no es el de la historia que leemos. La historia debe servir a la vida. Animarla, no deprimirla, apenarla, sujetarla a las estructuras, los deseos y aspiraciones que nuestros antepasados nos dejaron, para que continuemos con este legado y agenciamiento escribiendo la historia de los muertos y no la de los vivos.

Marx, al comienzo del 18 brumario decía: “Es tiempo que los muertos entierren a sus muertos“. Es tiempo de quitarle a los muertos la historia y hacerla una historia de la vivos. La historia para la vida es una historia que por el contrario, fuera de la estructura, está más preocupada en lo que quedó abierto, sin hacer, más que en los laberintos que nos conducen al pánico y angustia. Una historia de los vivos que cuente con su voz lo que nos han dejado los muertos. Es tiempo que los muertos descansen en paz en sus lechos. Es hora de reconocer que lo único que quedan de esos muertos son los desechos de los gusanos que se alimentaron de ellos. No tiene sentido utilizar esta materia putrefacta para hacer historia.

La historia debe tener un aliento nuevo, fresco, lleno de vida. Que parta de la vida y que esté hecho para ella misma. Para que prolifere, se extienda y ramifique de las formas más variadas y singulares -que como la vida- puede dar. El relato del viviente desde su experiencia de libertad frente al futuro, como actitud constructora del presente. Una actitud destructora, desmantelante, que construye, por medio de impulsos (fuerzas) liberadoras, una historia del presente en el que el sujeto se escribe a sí mismo.

Esta historia es un proyecto solidario con la post-historia

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica, Filosofía

Terceras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea

Terceras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea
Invitamos a participar en las terceras jornadas a realizarse en la Ciudad de Buenos Aires los días 10 y 11 de Agosto de 2012.
Nuestra propuesta de trabajo consiste en una activdad de dos días seguidos. El primer día s desarrollaran debates en los grupos de debates y el segundo en debates plenarios.
El primer día por la mañana los participantes podrán presentar las posiciones y argumentos para por la tarde debatir estas cuestiones dentro del grupo de debate. Durante el segundo día por la mañana los grupos de debate podrán recapitular las discusiones y por la tarde se realizará el debate plenario.
Se podrá tanto participar como asistir a los debates en grupos y plenarios. Los participantes podrán intrvenir plenamente en todas las discusiones. Los asistentes están invitados a presenciar todos los debates y a intervenir a partir del segundo día del debate.
Los ejes temáticos en los que se conformarán los grupos de trabajo siguen siendo:
Propuestas de Trabajo e Inscripciones
Los participantes deberán enviar un resumen de su propuesta de trabajo y posteriormente un texto de no más de 15 carillas (no excluyente) que será publicado en el blog con anterioridad a las joradas.
Envío de Resúmenes:
Primer llamado de resúmenes de propuestas es 3 de abril
Último llamado de resúmenes de propuestas es 23 de abril
Envío de Textos:
Primer llamado de textos: 25 de Junio
Último llamado de textos: 10 de Julio
Los textos enviados con posterioridad a esta fecha no serán publicados en el blog.
Para asistir a las jornadas para presenciar los debates se podrán inscribir el mismo día de las jornadas.
Para Mayor Información:
debatesactuales@gmail.com

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica, Filosofía

El proyecto de la post-historia

Hoy -como si el deíctico, específicamente hablando de la historia o la post-hitoria, sirviera para demarcar un punto de referencia en un contuno sirviera de algo- comienza el proyecto de la post-hisstoria. Comieciclnza un trabajo de construcción que implica la destrucción de una ontología unificada, totalizada en lo universal como marco de la historia como continuo, como ciclos, como devenir, como oposición y negación, por el encuentro de fuerzas, como búsqueda del origen mítico, como esfuerzo de reconstruir los acontecimientos del pasado, como posibilidad de ver en el presente los legados de los muertos, como juego de espectros que se proyectan  en distintos planos, como interpretacion de los hechos del pasado, en definitiva, destruir la historia como tal, como relato, como Logos, idea totalizante de una mirada capaz de observar desde la suficiente distancia esta constante lucha entre la naturaleza y la cultura que permita un desapego y desinvolucramiento que implicaría desnaturalizar la mirada que ya parte de una historia que lo penetra, lo encarma y agencia.

La pregunta es en que medida estas aventuras de abrir grietas, margenes, umbrales, rincones nos ha brindado una visión constructiva que pueda compensar el vértigo de la destrucción total de las referencias que nos constituyen en esa segunda naturaleza, que es la naturaleza primera, la del sujeto histórico, nos han revelado un proyecto que terminara cayendo en los mismos defectos de los del proyecto iluminista.

Acaso el ocaso del humanismo ha permitido florecer las fuerzas creadoras de un nuevo mundo de la reununcia, de la verdadera libertad? O por el contrario, lo que nos pudo dejar el humanismo, más que renunciar, es un compromiso a un cotrol de la vida que contenga los excesos, la excepción, en otras palabras, la vida misma.

El mundo está demasiado atado a sus compromisos, a sus historias. Es momento de que las fuerzas reactivas terminen de devorar su historia. La pregunta es que haremos sobre las ruinas de ese viejo mundo. Acaso como primitivos cobardes iremos a buscar cobijo en las ruinas de las culturas ya muertas, y de a poco comenzar a habitarlas, comenzar a implementar las lógicas implicitas del orden retorritorializado.

Esto es destruir por un deleite narcisista -no por un genuino gesto escéptico o de sospecha- más que por un ánimo creativo, por la necesidad de introducir en el mundo acontecimientos por fuera de las cadenas de significación establecidas en una meta-estructura cada vez más reducidas.

El hombre (o el inhumano) del siglo XXI, con su naturaleza historica, su singularidad, la épica de la migración digital, el feómeno de los nativos digitales, la era de la virtualidad del sujeto, de la vanalidad y de la descomposición del mundo hegemónico, de la estructura (de la historia) del primer, segundo y tercer mundo. Casi ha erminado la historia de los paises industrualmente desarrollados, en vias de desarrollo o vias de de-industrialización. La historia del centro como completud, ha sido descolonizado, invadido por historias, interpretaciones, lecturas, usos y opiniones de cuerpo inerte que yase en el pasado, inmovil, en descomposición, y del que echamos manos, ya en busca de alimento, de inspiración, de nostalgia, al que regresamos a plagiar la forma para reproducir aquella misma historia muerta aquí mismo (Otro deictico innecesario, inreferente) que aparece como un cadaver en un continuo que se ha detenido.

Hemos poblado el presente de muertos que quedaron atrapados como zombies en un tiempo presente que ya no les pertenece en el que ya no habitan. Y efectivamente, como en la metáfora del zombie que se alimenta de tu cerebro, este pensamiento, esta historia del pesado, de los muertos, acabará por convertirte en uno de ellos.

Comienza el proyecto de la post-historia, como una historia misma pero ya no en un continuo sino en un punto fijo. Una historia de presente, o la historia de un lugar sin tiempo. La post-historia no como un fin que ha llegado a su complitud y que de a poco, su propia teleología llevará magicamente a la reunificación (la reificación) de todo los ordenes en un orden superior centralizado como la propuesta de Kant de la paz perpetua; sino por el contrario una renuncia a la naturaleza histórica y la idea de Logos, como mirada totalizante, unificante, y constituyente de la idea de los universales con sus imperativos éticos que exigen la unidad del estilo (la estética) en una época determinada.

Este proyecto de post-historia en definitiva no busca encontrar una crítica, un punto de vista de paralaje, ni superador, ni de desconcierto, extranamiento, y alejamiento (como si esa práxis no estuviera en esa naturaleza historizada), es un trabajo de fuerza creativa, de imponer, fuera de la juntura del tiempo y del continuo de la historia una nueva fé, con rituales paganos, que más allá de satisfacer las preguntas filosóficas, satisface sus pulsiones más simples, más bajas, de las que brindan satisfacción natural, de la primera naturaleza, la que se opne a la hisstoria.

Esto es alimentar la naturaleza en nosotrs y no la cultura. Esto es renunciar a la continuidad, al anudamiento y al compromiso de sujetarse en un discurso, una identidad, un sujeto que se haga cargo de los enunciados del relato de la historiaa.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

El Post-estructuralismo en cinco fáciles pasos

Diez cosas que siempre quiso saber sobre el postestructuralismo y nunca se animo a preguntar

1 comentario

Archivado bajo Crítica, Filosofía, Internet, Literatura, Política, Psicoanálisis