Elevando el nivel de la discusión: Los Presidentes en las Democracias.

Tomemos como escusa el diálogo entablado con Jorge de Soy donde no pienso. A razón de las críticas a Kirchner, en las que enumeraba aspectos buenos y malos (eran más los malos) de la gestión de Kirchner, Jorge me planteaba que no es fácil ser presidente, y por una infortunada contracción del uso del lenguaje utilicé el adjetivo “asco”, tal vez se haya pensado que esto era un ataque personal al presidente Kirchner.

Una cosa muy buena del Blog Soy Donde no pienso es que se recopilan textos de autores como Freud y donde se plantean cuestiones como “la alteridad interior (Doppelagänger)“. Medio como en esa dirección y ya que estamos hablando de política también podríamos mencionar a Maquiavelo. En tal caso esto terminaría de descartar todo insinuación de ataque personal.

Consideremos como punto de partida, como piso, la democracia. En este marco es que consideramos a los presidentes. Redactado en forma correcta, el presidente como jefe del poder ejecutivo en una democracia repúblicana; lo que implica división e independencia en los poderes del Estado, y si se quiere una suerte de mecanismos de balance y contrapeso y con alternancia en el poder. Para decirlo mal y pronto, algo así como la poliarquía de Dahl. Requicitos mínimos a partir de los que podemos considerar a la democracia. La democracia no es tal simplemente por tener presidentes. La democracia implica una serie de valores que se vean plasmados en normas, procedimientos y procesos institucionales formales, y como señalo O’Donnell, informales.

En tal caso y ya caracterizando las democracias, o como diría David Collier, las democracias con adjetivos, podríamos empezar a caracterizar los tipos de democracias. Para cerrar esta cuestión de delimitación, y como forma -más que tipo- de democracia, agregaría el populismo. Todo para hablar de la teoría de la hegemonía, la democracia radical y el populismo de la teoría de Ernesto Laclau.

Podríamos decir que las democracias latinoamericanas tienen una muy baja calidad. A secas, y en sus partes. Tiene baja calidad institucional, baja capacidad para satisfacer las demandas populares y democraticas, baja capacidad para distribuir equitativa la riqueza, en fin, hasta hicieron quedar mal a todos los que habían escrito de la democracia antes de la tercera ola de democratización, es decir las nuevas democracias en américa latina, europa del este, España y Grecia. Algo así como que los que habían escrito de las democracias que hasta entonces existian, las europeas y de américa del norte se encontraron que aparecían nuevas democracias que no se ajustaban a lo que habían descrito y esperaban de las democracias.

Explicaron esto con la hipótesis ad-hoc de las transiciones democraticas. El esquema general de cambio de régimen (por ejemplo según morlino) proponía la transición como un período de ajuste entre el anterior régimen autoritario a uno plenamente democratico.

El tema con las democracias latinoamericanas es que ya hicieron esa transición, pero aún así, el punto de llegada sigue sin ajustarse al tipo ideal o al menos, a los requicitos mínimos de la poliarquia. En tal caso, la hipótesis ad-hoc de ahora es la baja calidad institucional. Esto pulseando con la noción de insttitucionalización informal que propone O’Donnell.

Todo esto para decir que incluso cumpliendo mucho o algo de lo que prometen, la democracia sigue en deficit. A ver, hace poco redactaba un post recordando los 13 años de silencio e impunidad tras el atentado a la AMIA. Sin duda la democracia argentina no puede satisfacer la demanda popular de justicia. Julio Lopez desapareció el año pasado, a Carlos Fuentealba lo mataron este año, Salud (¿para que empezar?), Educacuión (no me hagas ni hablar!) los trenes que nos tomamos todos los días son terribles, los aviones, si vuelan, corren el riesgo de que pase cualquier desgracia, las rutas no son seguras, el tránsito vial en la ciudad de Buenos Aires y el conorbano tiene índices muy altos de accidentes.A ver, el argumento “no debe ser fácil ser presidente” no es un argumento válido -aunque cierto- en la discusión de los garantías mínimas de una democracia.

El problema es que la democracia en Argentina brinda garantías tan mínimas, es tan inequitativa e incapaz de satisfacer las demandas populares, que no se trata tanto sobre los presidentes.

De la Rúa nos mostró que la “variable” presidente tampoco es un elemento para tomar tan a la ligera. Si hay un imbécil a cargo del poder ejecutivo las posibilidades de derrumbre son considerablemente altas. Ahora lo que prometen las propuestas políticas para octubre de este año no alcanzan a cubrir lo que podamos considerar una democracia aceptable. Una democracia en la que si vas a atestiguar contra un torturador, no venga algún otro torturador y te haga desaparecer con una impunidad similar a la que se tenía en la década del 70. Dejame quejarme: Estamos en democracia! Ahora: ¿Estamos en democracia?

La respuesta es que sí. Pero hoy la democracia tiene muchos matices. Las llamadas “democraduras” cedieron su lugar a los populismos como el de Venezuela. Eso sigue siendo una democracia, pero de un tipo muy singular, que así como no me gusta el modelo de democracia argentina, tampoco me gusta nada el Venezolano, y para decirlo de una vez y por todas, y del chileno tampoco.

-Pero macho! A vos no te gusta nada!

Claro que me gustan cosas, me gusta la imaginación al poder. Me gusta un idealismo pragmático, que plantee metas ambiciosas, pero que incluya (si querés, en el cálculo del rational choice) al peronismo como una fuerza que será actor en cualquier gobierno, sea o no peronista.

Un discurso que sea realista en términos que entienda que por más que plantee un Nuevo Pacto Moral, el desajuste estructural de la política no hace posible algún cierre. Esto significa que un nuevo pacto moral no funciona como una forma de legalidad que se pliega sobre sí mismo. Por el contrario, este nuevo pacto social, o moral, es una estrategia hegemónica de totalizar un espacio de constitución de lo social.

A ver. Las cosas por su nombre. La crítica a Carrió, Arendt y el comentario a Laclau.

Ojo! El comentario de Laclau!

El PJ “oficial”, bue, para que empezar. Sí así a manera muy desprejuciada e incluso hasta un poco despectiva, el proyecto de Carrió personifica el siglo XX, el proyecto del PJ “oficial” personifica el siglo XIX. Caudillismo liberal y conservador. Eh, Eh, Eh, que también esta Rodriguez Saa, y Nacionalismo también!

 

Esta es la coalición, que aunque un poco por debajo, le hace sombra a la fórmula oficial, la de Cristina, Fernandez, que es Kirchner.

 

Que bué, ya dije al respecto. Pero para hacer el cliché bien completo parafraciemos el 18 brumario de Luis Bonaparte, “la historia se da -decía Hegel- como dos veces, una vez como tragedia y la otra como farsa.” No soy yo el que habla!!! Es el viejo Marx. Groucho, el más viejo de los hermanos.

Por suerte la oposición no peronista está dispersa. No porque me guste ninguna de las opciones peronistas. La pseudo “genuina” y la “transversal”. Pero ¿Viste lo que es la oposición? No quiero ser despectivo al … ¿casi millón de votos que pueden conseguir? es decir a la gente que simpatiza con estas propuestas. Pero es una forma más de enmascarar cierto elemento autoritario que sigue apareciendo -como Señala Gerardo Adrogué y Armesto- en los militares como Bussi, Perez Ulloa, Rico, y Patti. Esta, la de los ex-militares devenidos en políticos se da de forma manifiesta. En el caso de la oposición de la mano dura, el gesto está encubierto.

 

Por suerte es frente que tiene mucho en común no ha encontrado el piso común para presentarse como frente unificado que dispute la presidencia. Dato relevante. Lopez Murphy fué ministro de economía de De la Rúa. Duró una semana tras anunciar terribles medidas de ajuste. Su justificación. Que la gente no sabe nada de economía.

La UCR, claro!

 

Continuemos.

La izquierda! Si hay algo realista de la izquierdaargentino hoy, es que ni se hacen ilusiones de conseguir la presidencia. La cuestión está en de que manera se reparten las 3 bancas que pueden sacar. Esta va a ser la variable fundamental del armado electoral de la izquierda.

¿Como forma la izquierda para estas elecciones? Tampoco que le tengo Fé al “Chino” Heberling, Patricia Walsh ni a Altamira.

En otras palabras y tras ver este pequeño panorama de las propuestas políticas para la argentina en estas elecciones, me parece que queda un poco mejor delimitado el marco a partir del cual surge mi frustración sobre el futuro político de la Argentina.

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Archivado bajo Crítica, Filosofía, Política

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