La Categoría

la categor�aPor: Ricardo Esteves

Las categorías regentan el juego de las afirmaciones y las negaciones, fundamentan en teoría las semejanzas de la representación, garantizan la objetividad del concepto y de su trabajo; reprimen la anárquica diferencia, la dividen en regiones, delimitan sus derechos y le prescriben la tarea de especificación que tienen que realizar entre los seres.”

M. Foucault “Argumentum Filosophicum”

“Every point in this page can be described by two numbers: its distance from the left-hand side and its distance from the bottom (or from any other pair of axes we choose). (…) Other properties beside location in physical spce can likewise be indicated by coordinates”2

Allen H. Barton. “the concept of property-space in social reserch”

Es poco común encontrarse con textos de metodología de investigación que se dediquen específicamente a la cuestión de la categoría. Al menos no planteada como la “entrada” al tema de la medición. Es más común abordar este tema desde la perspectiva de la variable o la unidad de análisis. Existen muy buenas razones para que esto suceda, ya que la categoría, la unidad de análisis y la variable están estrechamente ligadas. Estos tres elementos se amalgaman en el dato.
El dato está aquí entendido como el valor que adopta un sujeto u objeto que se está estudiando al clasificarlo según alguno de sus atributos. La forma más canónica de decir esto es que la categoría es el valor particular que adopta una unidad de análisis en una variable.

Desde la perspectiva de la variable la categoría es uno de los valores entre los que oscilan las distintas posiciones que pueden adoptar las unidades de análisis –individuales o colectivas, empíricas o teóricas, objetos o sujetos- dentro de un continuo establecido por la misma propiedad.
El enfoque que proponemos aquí es abordar lo que Errandonea llama “la estructura tripartita del dato” desde una de sus partes: la categoría. Queda claro en todo momento que la categoría es indisociable de los otros dos elementos junto a los cuales conforma el dato. La unidad de análisis y la variable permiten enmarcar a la categoría en un juego que dinamiza el proceso de clasificar a través de la repetición y la diferencia.

Consideramos entonces a la unidad de análisis y la variable a partir de la categoría. Entendiendo que esto no significa que éste elemento ocupe una jerarquía que lo distinga de entre los otros dos.

Esto es un simple intento de hablar de lo mismo pero de otra manera. Si tuviera que admitir las motivaciones de estos objetivos debería confesar que se debe a dos cosas que los estudiantes de los cursos de metodología repiten a menudo, especialmente cuando tenemos la oportunidad de evaluarlos oralmente. En primer lugar, se suele escuchar un “espacio de propiedad” que a veces se utiliza como una suerte de latiguillo o comodín frente a inminentes desarticulaciones de discurso, o frente a la simple situación de que no se conoce el tema sobre el que se le está preguntando y se quiere demostrar que en algún momento se escuchó –señal de que en algún momento se prestó atención- esta noción, sin saber a ciencia cierta que significa realmente.

La segunda cuestión por la que nos proponemos encarar esta cuestión de la estructura tripartita del datos es que también notamos que los alumnos tienen mucho más presente a la unidad de análisis y las variables, y hasta algunas veces desconocen como las categorías se articulan con los demás elementos a partir de los que se componen los datos.
Por todo esto proponemos abordar esta cuestión partiendo de la categoría. Esto es, comenzamos la observación por aquello que se nos presenta allí, para, a partir de eso ubicarlo en una variable y asignarle una unidad de análisis. Algunos podrán pensar que esta es una operación ilegítima. No nos oponernos de primera mano a esta objeción. Creemos que es válida la discusión sobre si el sistema de categorías de un fenómeno es impuesto a la realidad como un complejo teórico, o que por el contrario, vemos algo primero y después intentamos construir un andamiaje teórico que permita clasificarlo e incluso generalizar algunas de sus tendencias.

Antes de llegar a estas conclusiones es necesario que transitemos un sendero que nos ayude a esclarecer mínimamente estas cuestiones. La conclusión que aquí podremos presentar en muchos aspectos no es muy novedosa ya esta reflexiones figuran en manuales y otros libros de referencias sobre metodología de investigación en las ciencias sociales.
En algún sentido nuestra intención es enriquecer esas nociones bajo las cuales se concibe la cuestión de la categoría, aportando esta perspectiva crítica que nace de una necesidad práctica que tiene que ver con la enseñanza de los métodos de investigación en las ciencias sociales.
Es evidente que la estructura argumentativa que planteamos aquí implica cierto abordaje de índole teórico a la cuestión. Aún así este abordaje teórico parte de la cosa: la categoría. Es cierto que esta “cosa” adquiere definición en cuanto encuentra su identidad en una unidad de análisis que presenta algún tipo de atributo que por lo menos brinde una diferencia que nos permita la alternativa que implica la variable.
Esta idea de la imposibilidad de un sistema de categorías con un solo valor es clave para entender de que manera es posible la variable a partir de la categoría. Esto es no como la propiedad sino más bien como el espacio de propiedades. Se suele decir que cuando nos encontramos frente a un valor que no puede “moverse” adoptar en distintos casos –o unidades de análisis- distintos valores, estamos operando con una constante.

La principal diferencia entre la variable y la constante reside en la categoría. La variable brinda un sistema de categorías que permite a los distintos casos distribuirse entre sus valores. En el caso de que las unidades de análisis se mantengan en una misma categoría no encontramos frente a una constante. La posición más radical que encontramos respecto a la variable es la postula de la llamada escuela de lingüística Columbia que propone: “One category no category” (Una categoría no es una categoría)3.
Dicho esto podemos empezar a revisar los distintos recorridos que nos pueden llegar a plantear de esta forma la categoría. Un buen punto de partida para empezar a discutir estas cuestiones puede ser por las definiciones más teóricas sobre esta cuestión.
En este sentido el método de las ciencias sociales comparte un “piso” común en lo que respecta a la metodología científica en general.
Este caso nos puede servir a encontrar esos puntos de referencia para a partir de los razonamientos formales de estas disciplinas podamos entender como las ciencias sociales adoptan esta metodología.
“En Teoría de la Clasificación, y en Clasificación del Conocimiento, concepción abstracta de tan alta generalidad que puede ser perceptible en cualquier ser, sustancia u objeto, cuya esencia puede analizarse desde una perspectiva semántica, metafísica u ontológica. Es, dicho de otra manera, cada modo, forma o clase fundamental del ser, en la cual pueden agruparse otros conocimientos de valor accesorio. Para Aristóteles existían diez categorías o géneros más supremos, en tanto que Ranganathan redujo su número a cinco nociones: Personalidad, Materia, Energía, Espacio y Tiempo. En Clasificación, cada categoría corresponde a un nivel de análisis específico y parcializado de un objeto.”4

Lo que queda claro aquí es que la categoría impone orden permitiendo la clasificación de lo similar frente a lo distinto.
En un punto de vista más cercano al de nuestra disciplina, como el que podemos encontrar en el diccionario de sociología de Gordon Marshall publicado por la Universidad de Oxford encontramos una definición de categoría que dice:
“Un aspecto clave en los procesos de medición que involucran ubicar observaciones en grupos de categorías en la base de características unívocamente compartidas. Por lo tanto una categoría un agrupamiento homogéneo de datos. Por ejemplo la variable sexo tendrá dos categorías, masculino y femenino, la variable “clase social” podrá tener tres categorías, como alta, media, trabajadora. En el primer caso la regla de asignación de casos de observación a la categoría apropiada es relativamente simple. En el último las reglas pueden resultar más complicadas y depende de la teoría que se esté utilizando.”5
Como hemos mencionado, la definición de categoría es indisociable de la definición de variable o de unidad de análisis. Otros aspectos importantes que señala esta definición es que la categoría es una herramienta permite clasificar casos o unidades de análisis a partir de atributos compartidos que permitan agrupar esas unidades según estas características.
La variable interviene en este proceso de medición, pero es en la categoría donde en definitiva ubicaremos los casos según reúnan características comunes o diferencias excluyénetes.
Otro aspecto interesante que resalta de esta definición es que distintos enfoques teóricos pueden asignar a una misma variable distintas categorías. El ejemplo que se utilizó en este caso para graficar esa cuestión fue el del “Clase Social”. En principio esa clasificación en alta, media y trabajadora; ese sistema de categorías se desprende una teoría particular. Distintas teorías como la teoría marxista convencional reduciría este espacio de propiedades en dos categorías, capitalistas y asalariados.
Esto significa que cada enfoque teórico nos brindará distintas formas de clasificar las cosas, o cada teoría nos brindará distintos sistemas de categorías.

En un artículo que encontramos en “El lenguaje de la investigación social” de Laszerfeld y Remberg titulado “A comparison of three measures of socioeconomic status” de Lundberg y Friedman, encontramos como la utilización de distintos instrumentos para medir el mismo fenómeno puede arrojar distintos resultados. El caso concreto es el de la distribución por ocupación de un pueblo del Estado de Vermont, utilizando tres medidas distintas de status socioeconóminco, la escala de status social de Chapin, la escala de Guttman-Chapin y la escala Sewel. Las diferencias que se pudieron observar en las distintas medidas brindó evidencia del efecto de la estandarización de las medidas y su resultados. Otra cosa que reveló este estudio, es que cada instrumento pondera la medición según algún aspecto que le interese sobresaltar o considere más relevante.
Tal vez la virtud de este artículo se encuentre en la rigurosidad con la que se revisan todos los pequeños umbrales de desviación de la curva. La validez, es el principio que este artículo resalta. Esta se consigue de la rigurosidad con la que se controlan los indicadores y se comprueba la idoneidad de la categoría para poder clasificar cada caso. La conclusión es que pequeñas variaciones en el proceso de medición alteran la medida. También hace referencia a como cada medida busca resaltar algún aspecto particular generando divergencias en el resultado de la medición. Esto es lo mismo que plantear que una misma variable pueda presentar tres tipos distintos de sistemas categorías.
Además de enseñarnos como medir lo mismo de distintas maneras, este artículo, intencionalmente nos presenta otra problemática, la de la unidad de análisis. En este trabajo se hace hincapié en la persona como sujeto o portador del espacio de propiedad. En este caso, este sujeto es reemplazado por la comunidad, que hace, de la misma manera que el hombre, de unidad mensurable matemáticamente. Esto significa que la unidad con la que opera es colectiva. Lo importante es vcr en este caso como se opera con una unidad colectiva. Esto es como la categoría puede ser ese espacio en el que se pueden agrupar más que objetos o sujetos, fenómenos plurales. Esto es especialmente importante si se tiene presente la ciencia política, disciplina que opera en muchas ocasiones con este tipo de unidades de análisis.
Para entrar de lleno en el tan sugerente término “espacio de propiedad” propongo echar una mirada, en forma de reseña, al célebre trabajo de Allen Barton.
La mera noción de que la propiedad sea algo que se sostenga en el espacio es de por sí fabulosa. El autor propone que las propiedades del espacio se pueden medir a partir de un eje de coordenadas. De esto que “un hombre pueda ser caracterizado por sus puntajes en exámenes de actitud lingüística y matemática como coordenadas de latitud y longitud”. Plantea la cuestión de la continuidad en una línea de variación constante y de otros tipos.
En lo que refiere a este último aspecto, Barton habla de dicotomía, es decir polos de atracción o rejección, a partir de los que aparece con mayor intensidad esa propiedad. El autor utiliza este elemento metafórico de la polaridad en la electricidad al marcar los signos (++++) y (–++) para mostrar discontinuidades en los flujos de frecuencias estadísticas.
Un aspecto importante de este artículo es la noción de poder realizar reducciones numéricas. La noción de reducción numérica es un principio por el cuál se delimitan las regularidades en un espacio de propiedad determinado. Esto incluso puede permitir distinguir estas continuidades de manera que se pueda establecer un nivel alto, medio y bajo, con respecto a la propiedad. No solo propone este sistema de categoría, para ser utilizada por distintas propiedades: variables. También muestra un esquema de reducción numérica de la propiedad tridimencional.
Tipología

El cuadro no hace referencia al tipo de unidades, es decir que estas preferencias altas, medias y bajas, pueden que sean de personas o de comunidades; pero si menciona las intensidades, en especial para establecer el “centro” o nivel medio del encuadre.
Otra utilización que le da a espacio de categoría es en la substracción en una tipología. Esta noción establece un marco y rango para establecer ciertas nociones o conceptos difíciles de distinguir o clarificar. Por medio de esta operación, de simplificación del espacio de propiedad y en combinación con otros se pueden establecer tipos. En este

caso el autor realiza de una tipología de aspectos del carácter de las personas. Presenta una tipología de normas Esta tipología –los cuatro tipos de familia de Eric Fromm- es completada con el siguiente cuadro:

Tipología

Esto en suma nos muestra el resultado de cómo un espacio, o propiedad pueden ser determinados según un eje. En la medida que necesitemos saber, o conozcamos nuevas dimensiones de esos espacios de propiedad, y hasta como estos se combinan articulatoriamente como ejes espaciales, que nos revelan un nuevo panorama en la representación cartográfica de lo que deseemos ubicar en algún espacio.
A pesar de lo interesante de la propuesta de Barton sería reduccionista concebir que lo que separa la clasificación en distintas categorías es una cuestión de grado y no algo sustancial. El ejemplo más simple y tajante de este caso es el “sexo” entendido como variable. En este caso no podemos considerar un continuo de femineidad o masculinidad que se va presentando con mayor o menor intensidad y es esto lo que en definitiva nos permitirá agrupar según características comunes a los distintos sujetos, casos o unidades de análisis.
En este caso, el de la variable “sexo” está claro que el espacio de propiedad está dado por atributos sustanciales y cualitativos que no pueden ser entendidos en términos de intensidad.
En un ejemplo opuesto como puede llegar a ser el de la variable “edad”, “ingreso” o cualquier otra variable que tenga un nivel de medición ordinal esto se puede apreciar con mayor facilidad. En estos casos es posible encontrar como el atributo se presenta con mayor o menor intensidad a lo largo de un continuo en el que arbitrariamente podamos zanjar las distintas categorías en las que agruparemos a las unidades de análisis.
Concluimos de esta discusión que podemos concebir a la categoría a partir de estos dos criterios. El de la reducción de espacio de propiedad a partir de continuos así como de características sustanciales imposibles de reducir a este tipo de razonamientos.

Tipología

Otro concepto importante sobre los sistemas de categorías son las condiciones necesarias de que sean exhaustivas y excluyentes.
Las condiciones de exhaustividad y excluyencia como las propone Del Rincón Igea hacen referencia a que todas las unidades de análisis o casos puedan ser clasificados en una categoría y que “estar” en una categoría excluye la posibilidad de estar al mismo tiempo en otra.10
La condición de exhaustividad contempla la necesidad de poder clasificar todos los casos. Que el sistema de categorías se extienda lo suficiente para poder contener todos los casos. En este punto me gustaría hacer una aclaración personal sobre la extensión
10 Rincón, D.; Arnal, J.; Latorre, A. y Sans, A. (1995). “Técnicas de Investigación en Ciencias Sociales”. Madrid: Dykinson.
exhaustiva y la delimitación detallada. Esto apunta a la cuestión de que por más exhaustiva que deba ser un sistema de categorías esto no significa que deba tener que estar fraccionado en muchos segmentos. Esto apunta a que la operación de trazar categorías en continuos tiene el objetivo de poder ver como distintos casos se concentran alrededor de distintas medidas. La cuestión aquí está en utilizar el criterio necesario para que esa segmentación arbitraria nos brinde una medida que nos permita dar cuenta de las principales tendencias y desviaciones.
En resumen, la exhaustividad significa poder clasificar a todas las unidades de análisis.
La segunda condición es la exclusividad. Todas las categorías son excluyentes en el sentido que ser clasificado en una categoría excluye de la posibilidad de ser clasificado en cualquier otra categoría. Esto significa que cada unidad de análisis podrá ser clasificada en una sola categoría.
La conclusión hasta aquí es que las categorías son uno de los tres elementos, junto a la variable y la unidad de análisis que compone el dato; permiten clasificar y distinguir las maneras en las que distintas unidades de análisis se concentran con más frecuencia alrededor de distintos valores; resumen un espacio de propiedad, que cada perspectiva teórica tenderá a delimitar estos espacios de distintas formas; y que son exhaustivas y excluyentes.
Esto es algo que no debe perderse de vista en esta exposición. Hay ciertas marcas en la escritura de este texto, que a pesar de partir de una necesidad práctica y en alguna medida atender prácticamente esa necesidad, presenta voces que no han hecho más que dificultar la recepción de esto que se puede resumir tan simplemente en un párrafo como lo acabamos de hacer.
Podemos decir que aquí se revelan dos objetivos más –que estaban planeados desde el principio, pero en una subversión de la forma se muestran en este punto- que son recuperar –casi en como en una tarea filológica- los textos originales, las referencias textuales que existen sobre estas discusiones. El segundo objetivo que revelamos aquí es el de la discusión que tensamos en el epígrafe este trabajo con Foucault y Barton.
Empezando brevemente sobre la primera cuestión, este medio me parecía una excelente oportunidad para traer textos que han tenido un peso considerable en el moldeado del discurso de la investigación en las ciencias sociales. Incluso con carácter crítico –si se quiere- se brindó una oportunidad de presentar en forma de compendio algunos fragmentos, intertextos, incluso hasta discurso hegemónicos en lo que respecto a la investigación en las ciencias sociales. Todo esto sin desatender las necesidad que puede demandar un curso de metodología en ciencias sociales.
La segunda cuestión, la tensión entre Foucault y Barton, el enfrentamiento de dos paradigmas distintos continúa con la idea de poder hacer al menos una lectura crítica de estos breves fragmentos de los que hemos sujetado este discurso.
La referencia velada aquí es epígrafe de Foucault. Argumentum Philosophicum es un ensayo sobre Repetición y Diferencia de Gilles Deleuze. Este título es ya de por sí muy sugerente, especialmente para el tema que aquí estamos tratando: la categoría.
Deleuze empieza Repetición y Diferencia diciendo:
“La repetición no es la generalidad. Debemos distinguir, de diversas maneras, la repetición de la generalidad. Cualquier formula que implique su confusión es molesta. Su ejemplo lo tenemos cuando decimos que dos cosas se parecen como dos gotas de agua o cuando identificamos “no hay más ciencia que de lo general” y “no hay más ciencia que de lo que se repite”. La diferencia entre la repetición y la semejanza es innata, incluso extrema.”11
La formalidad tal vez diría que estas cuestiones más a la introducción de esta cuestión más que a los finales. A pesar de la incomodidad de adaptarse a esta modalidad o forma trae como beneficio, que al menos una vez acordado un marco que nos brinde cierta certeza sobre un concepto, pues con esa seguridad, animarnos a hacernos algunas preguntas incomodas sobre esto que ya hemos entendido.
Esto nos permite ponerle un final al primer objetivo que residía en el encarar esta cuestión desde la categoría y no desde la variable o la unidad de análisis. Como ya hemos dicho, la categoría no funciona sin articularse con estos dos elementos.
¿Cuál es en definitiva la ventaja de encarar esta cuestión desde este punto de visto?
La respuesta es simple y viene del párrafo que hecha luz sobre lo que hemos leído de Deleuze:
“Repetir es una forma de comportarse, aunque en relación con algo único o singular, que no tiene semejante o equivalente. Y tal vez esta repetición como conducta externa sea por su cuenta eco de una vibración más secreta, de una repetición interior y más profunda en el singular que la anima, La fiesta no tiene más paradoja aparente que repetir “irrecomenzablemente”.. No es añadir una segunda y tercera vez a la primera, sino llevar la primera vez a la “enésima” potencia. Bajo esta relación de la potencia, la repetición se invierte interiorizándose; (…). Oponemos, pues, la generalidad, como generalidad de lo particular, y la repetición como universalidad de lo singular. ”12
Esto en definitiva resume toda la discusión que aquí se quiso exponer. Esto es trazar un discurso de la investigación social. Establecer en el mismo un análisis sobre la cuestión o tópico que proponemos en el título –la categoría- y luego tener que reconocer la compleja noción de que hay repetición, que existe generalidad, pero estas repeticiones

son de acontecimiento singulares, que a pesar de repetirse de forma inmanente no se puede considerar estas repeticiones como una generalidad universal.
Esto sintetiza la elección de analizar esta cuestión –que podría ser el dato- desde la perspectiva de la categoría.
Vimos en el ejemplo que trajimos de las ciencias “más formales” al comienzo del texto y la concepción de las categorías preestablecidos como tipos ideales que respondían a cinco criterios como la Personalidad, Materia, Energía, Espacio y Tiempo. En este sentido podemos ver que las categorías existen antes que las cosas. Las categorías, lo que podemos contar, clasificar, responde a principios formales. Esto es, todo fenómeno debe poder ser reducido a uno de los cinco espacios mencionados.
La definición del diccionario de Marshall se acerca más a la categoría como herramienta taxonómica. La categoría es una herramienta de clasificación. En este caso la diferencia sería un hecho posterior. La categoría surge de agrupar lo similar.
Esta distinción no es menor. Claramente no aporta nada más salvo criterio para entender las distintas mecánicas bajo las cuales podemos establecer los criterios de clasificación, en otras palabras, las categorías. Esto aunque pueda sonar lo más evidente del mundo no tiene nada que decir a la situación concreta se experimenta algunas veces con los alumnos cuando no pueden establecer sistemas de categorías para las variables. Es impresionante –y no en tono de crítica sino más bien de fascinación- ver la ingenuidad reveladora que se pierde con la rutinaria práctica.
Por esta misma razón se tomo la decisión de encarar este problema desde la perspectiva de la categoría. Descubrir los principios que operan debajo de los fenómenos de concentraciones de frecuencias alrededor de ciertos valores, y descubrir esas topologías e intentar demarcarlas sin hacer que pierdan su forma. Esto responde a la pregunta ¿dónde establezco la frontera entre una categoría y otra? Entendiendo que de esto depende poder detectar estas parcelas en torno a las que se agrupan un cierto número de casos.
La muy breve referencia a la escuela de Columbia, aunque muy lejana en ciertos aspectos, pretendía solamente mostrar esta concepción tan básica como la del mismo lenguaje como algo de oposición, siendo condición necesaria y suficiente que una categoría presente al menos su opuesto. El énfasis aquí no debe ser puesto en la economía de la categoría sino más bien en la indispensabilidad de la variación. Esto es reconocer la repetición y la oposición como algo constante. Se podrían llegar a ver estos trabajos sobre sintaxis –a partir de su estructura formal- como la investigación de las ciencias puramente formales.
Esto se podría sintetizar en que la constante del lenguaje es la constante variación, que es justamente esta capacidad, que se manifiesta en la sintaxis, haga posible la gramática y consigo el sentido. Claro que esta discusión culmina en que es la forma la que otorga sentido. Pero no podemos aquí siquiera empezar esta discusión.
Fuimos más sistémicos cuando repasamos la postura de Barton. Allí pudimos señalar la idea de categoría a través de la idea de los continuos y las coordenadas. Como el espacio de propiedad se acorrala a partir de la localización por medio de un eje de ordenadas.
Criticamos –aunque reconocimos los aportes de la posición de-, a Barton bajo el argumento de las diferencias sustanciales en oposición a las de intensidad.
Del Rincón Igea tomamos los criterios de exhaustividad y exclusividad, es decir que debe haber una categoría para todas las unidades de análisis que se seleccionen, y que cada unidad podrá ser clasificada en una sola categoría.
Por último embarramos la cancha proponiendo que aunque hay repetición, esta repetición infinita es singular, por ende no es generalizable, lo que le impone como problema a la ciencia de cómo generalizar lo singular. Esto sería como pensar irónicamente que al hacer ciencia no hacemos otra cosa que agrupar cosas que son distintas, pero que aún así seguirán repitiéndose.
Y esta es la conclusión de este trabajo. Dejarlos con la pregunta de que si cuando hacemos ciencia debemos buscar algo que ya sucedió y agruparlo con todos los casos que se asimilen; o por el contrario solo nos encontramos con acontecimientos singulares que están destinados a repetirse continuamente sin parar. En tal caso la tarea del investigador es estar abierto a esas singularidades y aceptar su devenir contingente sin resistencia. Que el hacer ciencia, utilizar la categoría para agrupar casos, como herramienta para darle sentido al caos, a la pura contigencia.
En definitiva no hemos hecho otra cosa que reconocer que la categoría es lo que junto a la variable y la unidad de análisis nos brinda el dato. Es ese lugar en el que se agrupan repetidamente acontecimientos singulares. Es lo que nos permite clasificar, realizar taxonomias y poder establecer donde “algo empieza y termina”.

2 Cada punto en esta página puede ser descripto por dos números: su distancia en el eje de las manos derecha, izquierda y de su distancia entre la parte de arriba y la de abajo (o de cualquier par de ejes que se elja. (…) además de las propiedades que localizan en un espacio físico puede de las dos formas ser indicado por coordenadas). en Laszerfeld y Roseberg (eds.) “The Languaje of Social Research” 1957.

3Este es un caso que se encuentra un poco alejada de nuestro principal foco de investigación en las ciencias sociales. Aún así resulta interesante ver como la gramática moderna concibe la investigación del “comportamiento lingüístico” de los sujetos desde una perspectiva cuantitativa a partir de las variaciones sintácticas. de W. Reid (1995) “Quantitative analysis in Columbia School theory” in Ellen Contini-Morava and Barbara S. Goldberg (eds.), Meaning as Explanation: Advances in Linguistic Sign Theory, Berlin: Mouton de Gruyter, pp. 115-152. La referencia argentina de esta corriente es Angelita Martinez y podemos ver estas mismas cuestiones en trabajos como: MARTÍNEZ, A. (i.p.) “Contacto de lenguas: discordancias gramaticales y concordancias semánticas: el número”. Actas del Congreso de ALFAL Región Norte de Europa, Facultad de Letras. Universidad de Groningen, Holanda. MARTÍNEZ, J.A. (1999) “La concordancia”. cap. 42 de la Gramática descriptiva de la Lengua Española, dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte, Madrid, Espasa.
4 “Diccionario de Organización y Representación del Conocimiento. Clasificación, Indización, Terminología” Universidad de la República, Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias, Uruguay. http://www.eubca.edu.uy/diccionario/letra_c.htm
Esta definición tan abstracta nos presenta un aspecto interesante respecto del proceso de generación de sistemas de categorías. Esta definición sugiere posiciones o valores puros. Esto es, las categorías existirían antes que los sujetos, incluso que las cosas mismas. En este sentido la categoría es un estado ideal y no tanto una posición concreta que se observa en una situación contingente y espontánea.

5Marshall, G. (1998) “A Dictionary of Sociology” Paper Back, Oxford. Pág 58. (Traducción del párrafo del autor)

6 (Ibid) p:46.

7 (Ibid) p:51.
∗ Reemplazamos aquí el termino substructed, que hemos estado traduciendo substruturado por subestructurado.
8 (Ibid) p:52.
9 (Ibidem).

11 G. Deleuza (1995) “Repetición y Diferencia” Anagrama, Barcelona. Pág 49.
12 Ibidem. Pág 51.

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1 comentario

Archivado bajo Crítica, Filosofía

Una respuesta a “La Categoría

  1. nose

    Estimado, si das clases como escribis, con razon tus estudiantes no te prestan atención, es muy poco claro… interesante, pero poco claro…

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