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La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado: Un Prólogo a John carter

La fantasía del Devenir del historia como progreso continuo pero estratificado es lo que legitima el desarrollo constante pero desigual -a partir de distintos criterios, raza, género, clase, y nación- de distintos grupos dentro de un orden o lógica hegemónica. Esto sería la fantasía que debajo del espejismo que refleja una imagen de orden y funcionamiento armónico se encuentran una serie de tensiones y conflictos que en parte no encuentran su expresión en esta imagen totalizadora del orden hegemonico que logra imponer la imagen del orden harmónico.

Esta naturalización del desarrollo desigual como una condición y un devenir de la naturaleza y la historia  -casi como las religiones que prometen una recompensa en otra vida más allá de esta- plantea un progreso “absoluto” en relación de las condiciones materiales crecientes que una sociedad capitalista brinda en relación a las generaciones anteriores, siempre y cuando la distinción “relativa” (de la diferencia propocional) no sea cuestionado.

Algo así como que el devenir progresista solo está dispuesto a mejorar las condiciones materiales de los estratos más bajos sobre el principio de la explotación de los mismos. En este sentido el progresismo es presentado aquí como una prolongocación hegemónica de la dominación de una clase dominante a través de una relato, un discurso del progreso y las mejoras de las condiciones materiales de los estratos más bajos.

En este sentido los discurso democráticos que apelan a adherir a cierta opción política por el bien del país -como un todo- y denuncian el clientelismo, como si beneificiarce de la política fuera algo malo, o algo peor que no beneficiarse en nada, y dejar que ese bien supremo de un sujeto abstracto “el bien del país” se realice y nos ilumine quien sabde de que forma.

En este sentido el discurso progresista denuncia todo intento de resistirse a esta forma de desigualdad como un atentado a este progreso colectivo donde la desiguladad es el principio que genera solapadamente esta violencia.

Esta fé en el continuo progreso de la historia deposita la esperanza que ésta misma, progresivamente, dentro del estrato que le corresponde, irá mejorando sus condiciones materiales. Esa es la esperanza de los estratos ubicados en los niveles inferiores de esta clasificación.

Las aspiraciones de los estratos sociales a diferencia de los anteriores no es progresar sino seguir manteniendo sus privilegios. En este sentido mientras que para un estrato la aspiración de progreso se mide en términos absolutos (cuanto más ingreso percibirá), para los estratos superiores se mide en terminos relativos (cuales serán sus privilegios grente a otros estratos).

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La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado: Un Prólogo a John carter

La fantasía del Devenir del historia como progreso continuo pero estratificado es lo que legitima el desarrollo constante pero desigual -a partir de distintos criterios, raza, género, clase, y nación- de distintos grupos dentro de un orden o lógica hegemónica. Esto sería la fantasía que debajo del espejismo que refleja una imagen de orden y funcionamiento armónico se encuentran una serie de tensiones y conflictos que en parte no encuentran su expresión en esta imagen totalizadora del orden hegemonico que logra imponer la imagen del orden harmónico.

Esta naturalización del desarrollo desigual como una condición y un devenir de la naturaleza y la historia  -casi como las religiones que prometen una recompensa en otra vida más allá de esta- plantea un progreso “absoluto” en relación de las condiciones materiales crecientes que una sociedad capitalista brinda en relación a las generaciones anteriores, siempre y cuando la distinción “relativa” (de la diferencia propocional) no sea cuestionado.

Algo así como que el devenir progresista solo está dispuesto a mejorar las condiciones materiales de los estratos más bajos sobre el principio de la explotación de los mismos. En este sentido el progresismo es presentado aquí como una prolongocación hegemónica de la dominación de una clase dominante a través de una relato, un discurso del progreso y las mejoras de las condiciones materiales de los estratos más bajos.

En este sentido los discurso democráticos que apelan a adherir a cierta opción política por el bien del país -como un todo- y denuncian el clientelismo, como si beneificiarce de la política fuera algo malo, o algo peor que no beneficiarse en nada, y dejar que ese bien supremo de un sujeto abstracto “el bien del país” se realice y nos ilumine quien sabde de que forma.

En este sentido el discurso progresista denuncia todo intento de resistirse a esta forma de desigualdad como un atentado a este progreso colectivo donde la desiguladad es el principio que genera solapadamente esta violencia.

Esta fé en el continuo progreso de la historia deposita la esperanza que ésta misma, progresivamente, dentro del estrato que le corresponde, irá mejorando sus condiciones materiales. Esa es la esperanza de los estratos ubicados en los niveles inferiores de esta clasificación.

Las aspiraciones de los estratos sociales a diferencia de los anteriores no es progresar sino seguir manteniendo sus privilegios. En este sentido mientras que para un estrato la aspiración de progreso se mide en términos absolutos (cuanto más ingreso percibirá), para los estratos superiores se mide en terminos relativos (cuales serán sus privilegios grente a otros estratos).

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Sam Childers – La conciencia ahistórica

“La Historia pertenece, ante todo, al hombre de acción, al poderoso, al que desata una gran lucha y necesita modelos, maestros y confortadores que no halla en su entorno ni en su época.”

F. Nietzsche “Segunda consideración intempestiva

Un ejemplo de este proyecto de la post-historia de ver la historia desde el presente Sam Childers (el predicador ametralladora)  de la vitalidad que proviene de la conciencia ahistórica. La conciencia ahistórica, que no tiene noción de las series y relaciones, de los pactos, los distanciamientos, las rupturas y continuidades, como las condiciones de una subjetividad que posibilitan las identidades y prácticas singulares que hacen a la historia; brinda al sujeto una vitalidad que le permite actuar libremente, sin compromiso con ese presente configurado por una serie de fuerzas. Ésta conciencia ahitórica es la de Sam Childers también conocido como el predicador ametralladora, cuyo personaje fué representaddo por el cine en la película omóloga a su apodo. Sam Childers es un norteamericano de 42 anos quien después de un violento pasado como motociclista al margen de la ley descubrió al senor y transformó su vida. Por la iglesia a la que asistía conoció a un misionero con el que viajó a Sudán del Sur, país en el que pasaría la mayor parte de su tiempo por el resto de su vida, que aún continúa. Childers estableció en este país una misión cristiana en la que tiene una guardería para ninos rescatados de las guerrillas del LRA (Lords Resistance Army – Ejército de la Resistencia del Senor) en una guerra civil contra el SPLA (Sudans People Liberation Army – Ejercito de Liberación Sudanesa).

Sudán del Sur es un país que obtubo su autonomía de Sudán en 2005 y recién en 2011 -mediante un referendum aprobado por un 98% de la población- logró su independencia. En este sentido la “historia” -como período transcurrido entre estos anos- de Sudán del Sur es tan corta como la memoria de Childers que se da el lujo de actuar como si él simpre hubiera estado ahí ó como si hubiera sido absorbido por el relato sin tiempo de un pueblo sin historia de una tierra tan sumergida en la naturaleza como es el territorio africano. En ese sentido Childers es un salvaje oprimido por la civilización que encontró su resención en la barbarie de la guerra civil africana.

Sam Childers en una alegoría de las paradojas que encierra este devinr de un motociclista pandillero transformado (transfigurado) en un salvador, un predicador cristiano blanco, un guerrillero. Como la divina trinidad, Childers es la tres cosas al mismo tiempo, lo que lo hace una figura mítica y redentora, un Cristo blanco en el corazón de Africa.

Solo una conciencia sin historia podría intervenir con tanta facilidad y arbitrariedad en una situación tan históricamente condicionada como la segunda guerra civil de Sudán. Uno de los hechos paradigmáticamente históricos es la funadación de un país. Un país con un historia autónoma tan larga como la historia de redención de Childers. Un hombre que ya es parte de la historia de ese país en tanto actor y fuerza moldeadora de la tierra, el recuerdo y memoria. Porque puede que Childers haya intervenido sin conciencia histórica, pero la historia sí tiene conciencia de Childers, aunque sea de los resabios de la conciencia colonizadora que todavía persiste en las iglesias bautistas norteamericanas compuesto por el segmento demográfico blanco y conservador.

En este sentido Childers no se despoja a sí mismo de la marca de sujeto histórico (sino que se asume como sujeto histórico) pero sí despoja a Africa de esta marca de la historia. El pasaje Estados Unidos – Africa permite este desplazamiento dentro – fuera de la historia. Los Estados Unidos es una tierra donde rige la ley y el reloj del tiempo de la historia, mientras que en Africa es una tierra donde gobierna la anarquía y no tiene historia.

Africa ya ni representa el ideal romántico del buen salvaje sino la barbarie en su más pleno exponente. Africa es en esa conciencia ahistórica de Childers un territorio sin unidad de ningún tipo, ni geográfica, ni étnica, ni cultural, ni religiosa, ni linguistica, ni política. Esta fragmentación se le aparece a Childers más que como una manifestación de una singularidad que resiste a las formas de integrar diferencialmente a Africa en el discurso de la ilustración; como algo que fuera de su unidad es carente de libertad, y entonces como conciencia que no es libre debe ser liberada.

Podríamos decir entonces que Childers opera, interviene en una situación singular con una conciencia, una moral, histórica y geográficamente localizadas, que en una situación de excepción, cuando la historia se detiene, [como lo es Africa en tanto portal a una tierra sin historia] le permite actuar con total impunidad.

Este actuar tan vital, tan libre, tan creador de Childers, se basa en una creencia, la creencia en que está actuando correctamente, de acuerdo a un bien divino. El predicador actua convencido en su hacer. La fé lo moviliza. Esa creencia de estar haciendo lo correcto le permite a Childers hacer cualquier cosa, incluso actos violentos y despóticos como los que utilizan el LRA. Su fé, su creencia en el bien supremo basado en nuestro senor jesucristo le permiten proceder con toda violencia y crueldad contra sus enemigos. En muchos aspectos esta mirada arrogante y condescendiente del colonizador ilustrado que ve en este gesto dominador una ayuda necesaria para que el otro incapaz pueda alcanzar su libertad. La mirada que tiene Childers de Africa más que estar abierta a lo que realmente pasa -en terminos históricos- en una situación determinada, sino que fetichiza al negro como atrasado (en la historia), inferior, sin razón que pueda brindar una conciencia de pueblo capaz de historia.

En muchos sentidos Childers considera a los Sudaneses, acaso los Nilotic, los Dinka, los Azande -por mencionar alguna de las etnias que componen este estado trazado por esta mirada europea universalista adulta. Para Childers los ninos son su misión y su objeto. El nino cumple una doble función. Primero como sujeto ahistórico. El nino, en tanto que no tiene (como el adulto) una conciencia histórica, es el sujeto prinvilegiado para el discurso -como mirada externa que se le devuelve al sujeto- de Childers. En este sentido los ninos -de la misma forma que para el LRA- son la materia moldeable que se entrega docilmente a un relato que como práctica generará sus propias marcas que permitirán el establecimiento del recuerdo y la memoria. Por otro lado los ninos son la fuente de la fé que mueve a Childers a actuar. De las atrocidades y males que padeciera el pueblo del sur de Sudán, la que más afectó a Childers fue el sufrimiento de los ninos. De semejante injusticia, el sufrimiento de los ninos, procede la justificación de la cruzada armada de Childers. -“Cuando se trata del sufrimiento de los ninos todo es válido” afirma Childers.

La mirada fetichizadora de Childers, como un nino, crea un relato fantacioso del reverendo amatralladora. La película que se realizó basada en su autobiografía “Another Man’s war” ficcionaliza a este hombre y su labor en Sudán del Sur, aunque polémico lo muestra como un heroe redentor. Como siempre, el relato de la historia monumental magnifica algunos aspectos callando y mitigando otros. Éste relato no tiene nada para dar cuenta de la mirada compadeciente de Childers, sobre los apoyos y disensos que provoca una violencia fundamentalista como la propuesta por el predicador ametralladora.

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El proyecto de la post-historia

Hoy -como si el deíctico, específicamente hablando de la historia o la post-hitoria, sirviera para demarcar un punto de referencia en un contuno sirviera de algo- comienza el proyecto de la post-hisstoria. Comieciclnza un trabajo de construcción que implica la destrucción de una ontología unificada, totalizada en lo universal como marco de la historia como continuo, como ciclos, como devenir, como oposición y negación, por el encuentro de fuerzas, como búsqueda del origen mítico, como esfuerzo de reconstruir los acontecimientos del pasado, como posibilidad de ver en el presente los legados de los muertos, como juego de espectros que se proyectan  en distintos planos, como interpretacion de los hechos del pasado, en definitiva, destruir la historia como tal, como relato, como Logos, idea totalizante de una mirada capaz de observar desde la suficiente distancia esta constante lucha entre la naturaleza y la cultura que permita un desapego y desinvolucramiento que implicaría desnaturalizar la mirada que ya parte de una historia que lo penetra, lo encarma y agencia.

La pregunta es en que medida estas aventuras de abrir grietas, margenes, umbrales, rincones nos ha brindado una visión constructiva que pueda compensar el vértigo de la destrucción total de las referencias que nos constituyen en esa segunda naturaleza, que es la naturaleza primera, la del sujeto histórico, nos han revelado un proyecto que terminara cayendo en los mismos defectos de los del proyecto iluminista.

Acaso el ocaso del humanismo ha permitido florecer las fuerzas creadoras de un nuevo mundo de la reununcia, de la verdadera libertad? O por el contrario, lo que nos pudo dejar el humanismo, más que renunciar, es un compromiso a un cotrol de la vida que contenga los excesos, la excepción, en otras palabras, la vida misma.

El mundo está demasiado atado a sus compromisos, a sus historias. Es momento de que las fuerzas reactivas terminen de devorar su historia. La pregunta es que haremos sobre las ruinas de ese viejo mundo. Acaso como primitivos cobardes iremos a buscar cobijo en las ruinas de las culturas ya muertas, y de a poco comenzar a habitarlas, comenzar a implementar las lógicas implicitas del orden retorritorializado.

Esto es destruir por un deleite narcisista -no por un genuino gesto escéptico o de sospecha- más que por un ánimo creativo, por la necesidad de introducir en el mundo acontecimientos por fuera de las cadenas de significación establecidas en una meta-estructura cada vez más reducidas.

El hombre (o el inhumano) del siglo XXI, con su naturaleza historica, su singularidad, la épica de la migración digital, el feómeno de los nativos digitales, la era de la virtualidad del sujeto, de la vanalidad y de la descomposición del mundo hegemónico, de la estructura (de la historia) del primer, segundo y tercer mundo. Casi ha erminado la historia de los paises industrualmente desarrollados, en vias de desarrollo o vias de de-industrialización. La historia del centro como completud, ha sido descolonizado, invadido por historias, interpretaciones, lecturas, usos y opiniones de cuerpo inerte que yase en el pasado, inmovil, en descomposición, y del que echamos manos, ya en busca de alimento, de inspiración, de nostalgia, al que regresamos a plagiar la forma para reproducir aquella misma historia muerta aquí mismo (Otro deictico innecesario, inreferente) que aparece como un cadaver en un continuo que se ha detenido.

Hemos poblado el presente de muertos que quedaron atrapados como zombies en un tiempo presente que ya no les pertenece en el que ya no habitan. Y efectivamente, como en la metáfora del zombie que se alimenta de tu cerebro, este pensamiento, esta historia del pesado, de los muertos, acabará por convertirte en uno de ellos.

Comienza el proyecto de la post-historia, como una historia misma pero ya no en un continuo sino en un punto fijo. Una historia de presente, o la historia de un lugar sin tiempo. La post-historia no como un fin que ha llegado a su complitud y que de a poco, su propia teleología llevará magicamente a la reunificación (la reificación) de todo los ordenes en un orden superior centralizado como la propuesta de Kant de la paz perpetua; sino por el contrario una renuncia a la naturaleza histórica y la idea de Logos, como mirada totalizante, unificante, y constituyente de la idea de los universales con sus imperativos éticos que exigen la unidad del estilo (la estética) en una época determinada.

Este proyecto de post-historia en definitiva no busca encontrar una crítica, un punto de vista de paralaje, ni superador, ni de desconcierto, extranamiento, y alejamiento (como si esa práxis no estuviera en esa naturaleza historizada), es un trabajo de fuerza creativa, de imponer, fuera de la juntura del tiempo y del continuo de la historia una nueva fé, con rituales paganos, que más allá de satisfacer las preguntas filosóficas, satisface sus pulsiones más simples, más bajas, de las que brindan satisfacción natural, de la primera naturaleza, la que se opne a la hisstoria.

Esto es alimentar la naturaleza en nosotrs y no la cultura. Esto es renunciar a la continuidad, al anudamiento y al compromiso de sujetarse en un discurso, una identidad, un sujeto que se haga cargo de los enunciados del relato de la historiaa.

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En busca de la dimensión operacional de la teoría política contemporánea:


por: Ricardo Esteves

Ni método, ni reglas, ni recetas, tan sólo una larga preparación. Bodas, pero no parejas ni conyugalidad. En lugar de resolver, reconocer y juzgar, hallar, encontrar y robar.

Gilles Deleuze

La pregunta que da origen a esta reflexión es sobre si es posible una ciencia de lo político. Una respuesta apresurada podría ser que ya existe una ciencia política. En este sentido podríamos replantear esta pregunta: -¿De que manera la ciencia política puede dar cuenta de la política a partir de lo político? En esta formulación lo político es mucho menos evidente que la política. Esta pregunta también es relevante en el sentido de la opacidad de lo político, que muchas veces se lo desplaza a otros campos como –en especial- lo económico; lo social, lo demográfico o a las instituciones.

Esta pregunta también se anuda en la particular realidad que vivimos en siglo XXI, agravado por los acontecimientos recientes del desplome financiero en los Estados Unidos, del que podemos esperar repercusiones a nivel global que darán nueva forma a la política y al capitalismo de nuestro tiempo. El supuesto que subyace en esta presentación es la del quiebre que experimentó la realidad política del mundo a partir de los acontecimientos de septiembre del 2001. El 2001 es considerad o aquí como una marca que anuncia un corte, un quiebre, una alteración en la linealidad de la historia, como pudo ser 1914, 1930, 1945 ó 1989, casi como nombrando este acontecimiento –ese dislocamiento del sentido de lo políticamente posible- con un atributo real de sí, como puede ser el año que sucedió.

En este sentido la pregunta sobre lo político hace referencia a la forma en que se le da sentido al conflicto inmanente en un momento específico, donde el tiempo “ha perdido su juntura” y el horizonte de lo posible para la política es mucho más amplio que el de las categorías que poseemos para dar cuenta de la política (pensada como una consecuencia de procesos económicos, sociales, demográficos o institucionales).

Esta pregunta sugiere interrogarse sobre una lógica específica que se despliega en situaciones singulares y que acontece mediante la articulación de un Sujeto. Esta lógica de lo político que propone la teoría política contemporánea, con sus categorías, objetos y unidades articuladas de manera específica, implicarían enfoques metodológicos distintos al de otras corrientes teóricas, como podrían ser los sistemas funcionales (David Easton), el esquema institucionalista (Samuel Huntington) y hasta la elección racional (Jon Elster).

La corriente teórica dentro de la que nos proponemos pensar una metodología, es lo que a pesar de las divergencias y matices se clasifica bajo el nombre de post-estructuralismo. Proponemos aquí el debate actual de la teoría política como la discusión entablada actualmente entre autores como Alain Badiou, Slavoj Zizek, Ernesto Laclau, y –ya fallecido- Jaques Derrida.

La pregunta clave aquí es cómo se articulan estas cuestiones teóricas a nivel metodológico. Esto sería lo mismo que preguntarse sobre la dimensión operacional de las categorías que proponen estas teorías contemporáneas. Si por un lado las teorías de sistemas cerrados, completos, racionales, sugieren caminos metodológicos como los que conocemos, ¿Cuál es la propuesta metodológica de las teorías del acontecimiento, del discurso, de la sociedad imposible, de la hegemonía entendida como la lógica del objeto a de Lacan?

En una ocasión, en referencia a la obra de Ernesto Laclau, alguien afirmó: – “Pero esa teoría no opera a nivel empírico”. Esto propone que textos, como los del mismo Laclau, son novelas, bellas por su complejidad estructural, pero como toda ficción, sin un referente real que podamos encontrar en el mundo. En todo caso esto sería ignorar el artificio del lenguaje como escritura –o gramatología- y naturalizar el signo, como si este mismo estuviera en la esencia de las cosas; que sería lo mismo que decir, esto se aplica –ya no a los textos de Laclau- sino a todos los textos.

Este problema es inherente –entre otras cosas- a como la realidad después del 11 de septiembre de 2001 se ha distanciado del lugar donde creíamos que la podíamos encontrar. Este es un enunciado muy fuerte para decirlo así nomás sin alguna evidencia; por eso tomo un indicador al alcance de cualquiera, como la palabra capitalismo; que hasta hace poco estaba confinada a textos que circulan en ámbitos reducidos, ahora aparece en los noticieros de la televisión a cada rato. Uno, no sin dificultad, debería reconocer algo de cierto en esto. En este sentido intentamos preguntarnos sobre los procedimientos metodológicos para a través de este material empírico tan evidente, dar cuenta en términos científicos de la realidad política del siglo XXI.

El recorrido que aquí proponemos es en primer lugar hacer algún comentario de las transformaciones socio-políticas que configuran el panorama del escenario político de comienzos del siglo XXI. En este caso antes de hablar del método sería necesario señalar los problemas –o cuestiones a problematizar- que debería enfrentar este método, prestando especial atención a lo político. Dentro de estas transformaciones podemos considerar las transformaciones en las ciencias. En este punto es necesario introducir los principios teóricos de lo que estamos presentando bajo el nombre de post-estructuralismo. Habiendo indicado la dirección de algunos problemas, presentando los principios teóricos del post-estructuralismo, estamos en condiciones de proponer maneras de abordar metodológicamente estas cuestiones y obtener evidencia empírica para sustentar investigaciones científicas.

Lo que podemos adelantar aquí respecto de los aportes más relevantes de esta corriente son las categorías de Sujeto, acontecimiento; la imposibilidad de la sociedad y la lógica de la hegemonía, el giro hacia una concepción retórica y subjetivista de la política, entre otras cuestiones que sirven como ejes en los análisis de esta perspectiva. Esto se podría considerar un nuevo enfoque para el abordaje de lo que -con sentido polisémico- se llama ideología.

Resumiendo: Aquí nos interrogamos sobre la manera en que se puede abordar, desde la metodología de las ciencias sociales, ciertos problemas –específicamente políticos- que aparecen a comienzos del siglo XXI. En esta exposición hay dos posturas asumidas. La primera, que estamos experimentando cambios ó transformaciones políticas en respuesta a la crisis financiera, energética, de alimentos y de seguridad (desatada por el unilateralismo militar de los Estados Unidos). La segunda, que hay una discusión innovadora sobre el horizonte de la política de nuestros tiempos en los debates actuales de la teoría política que se caracteriza por rasgos como los del giro lingüístico, el psicoanálisis y la filosofía de Heidegger.

El gran desafío aquí es poder presentar una propuesta que logre operar a nivel empírico con estas teorías.

Las transformaciones político y sociales del siglo XXI

Historiadores como Eric Hobsbawm aseguran que el siglo XX finalizó en 1989 con la caída del muro de Berlín. Si el siglo XX finalizó en 1989 podríamos decir que el siglo XXI comenzó en algún momento de septiembre del 2001. Entonces ¿Qué tiempo fue el que transcurrió desde 1989 al 2001? Es como si durante esos años hubiéramos experimentado diferencias –respecto “como eran las cosas en el siglo XX”- casi imperceptibles hasta que se acumularon haciendo una brecha de la que el siglo XXI quería emerger a la visibilidad. Pero fue un acontecimiento el que desató al siglo XXI. Casi como en el cuento de Borges (Rangnarök) donde soñamos una esfinge para explicar el horror que sentimos, tuvimos que vivir el horror del 11 de septiembre para dar cuenta que el tiempo había cambiado. Vivíamos en un mundo nuevo. En este sentido, como una crónica anunciada, las torres gemelas ya habían desaparecido. Su tiempo ya pertenecía al pasado, al siglo XX, un tiempo con otra arquitectura y proyectos políticos. La realidad política del siglo XXI ha trazado nuevos senderos que han advenido en este crítico e inestable presente con un porvenir incierto.

Para ilustrar esta distancia, la diferencia en la realidad, en la cosas, el deslizamiento de las fronteras entre una cosa y otra, vale mencionar un capítulo reciente del programa de televisión “Los Simpson” donde Homero y Marge recuerdan su vida durante los años 90 (no el recuerdo, sino una ficción evocada). Un elemento que llama la atención en esta crítica casi revisionista de los 90 es cuando Homero -el de los años 90- enfatiza que nunca habrá un presidente peor que Bill Clinton. Esto significa que para la realidad de los años 90 -o del siglo XX- lo peor que podía hacer un presidente era tener sexo con una pasante en la casa blanca. La realidad del siglo XXI demuestran que el fraude electoral y mentir para invadir militarmente un país no son cosas tan graves que ameriten el juicio político (impeachment). Esa es la distancia entre el siglo XX y el XXI.

Así como el siglo XX se agotó con el proyecto político del comunismo, el siglo XXI inició con la propuesta de hegemonizar la democracia norteamericana a escala planetaria, para -en palabras de Fukuyama- ponerle fin a la historia. El siglo XXI comienza con la pretensión de un mundo unipolar que no ha dejado de ser erosionado por la misma arbitrariedad de los Estados Unidos, que ha abierto una nueva discusión sobre la democracia.

Durante la década del 90 la discusión de la ciencia política se centraba en la cuestión de las probabilidad de sobrevivencia de la democracia en distintos sistemas política y se reducía distinguir si las condiciones determinantes eran económicas (A. Przeworski) o culturales (Lipset). Hoy la pregunta -implícita- es ¿que es la democracia? Acaso la democracia puede ser un régimen hostil y capaz de generar inestabilidad al mismo interior de la comunidad de naciones. Aunque sigue irrefutable el aforismo de que “las democracias nunca entran en guerra con otras democracias”, la realidad es que las democracias pueden responder con violencia y unilateralmente defendiendo intereses en términos narcisitas.

El otro grupo de democracias del hemisferio norte -Europa- ha realizado un redescubrimiento de la política que ha transformando su entorno de forma radical. El camino recorrido por Europa en estos 100 años ha transitado por la devastación de la guerra a la construcción de una comunidad política -que a pesar de sus propios desafíos- vive en prosperidad e integrada pluralmente. El siglo XXI presenta una nueva invención de la política: la Unión Europea. Esta nueva forma de organización supranacional anticipa un movimiento de integración en bloques regionales que paulatinamente no hacen otra cosa que afirmar el declive de la dominación global de los Estados Unidos.

Si el siglo XX fué el siglo de occidente, del centro, el siglo XXI es el siglo de la periferia. El siglo XXI comienza con la afirmación de otra identidad. El siglo XXI comienza con la voz del otro, con la apertura de un afuera maligno que se afirma en rechazo y como resistencia al modelo norteamericano de democracia.

Este afuera es diverso y en algunos casos disputa el centro, la pretensión de poder universalizar su propia visión del mundo. Uno podría decir que a partir del 2001 aparece en escena el mundo musulmán, el cuál fué utilizado por los neoconservadores para constituir un enemigo externo que pudiera reunificar a la nación americana después del fraude electoral que llevó otra vez al poder a los Bush.

La “cuestión musulmana” abre una nueva serie de problemáticas no solo sobre su propìa identidad, sino sobre la misma identidad de occidente. El caso de Francia y la prohibición del velo muestra las tensiones y resistencias en los procesos democráticos europeos.

Pero el afuera no solo está constituido por el mundo musulmán exclusivamente sino por lo que fue conocido en el siglo XX bajo el nombre de tercer mundo. El tercer mundo, que pasó por el término “países en vías de desarrollo”, hoy busca su propia autonomía resistiendo a ubicarse en tercer lugar detrás de nadie. El caso más ostensible de esto es China. El fenómeno de China indudablemente amenaza con desplazar el eje del capitalismo. China se presenta como un fuerte contendiente a ser la potencia económica del siglo XXI. Esto implica consecuencias no esperadas que afectan de distintas maneras a distintos actores.

Este fenomenal desarrollo de China ha introducido muchas discusiones, entre las cuales está el interrogante de como podría ser un país de más de mil millones de habitantes que brindara el mismo confort de vida que las democracias. En este sentido está claro que China se presenta como un mercado gigantesco. Pero este nuevo nivel de producción masiva levanta el interrogante sobre los recursos naturales.

En este escenario de nuevas demandas de recursos naturales, Americana Latina, que ya por más de dos siglos había desplegado una estructura de producción extractiva, aparece como un gran candidato de seguir abasteciendo al mundo pero bajo un nuevo regimen.

2001 signa también para Latinoamérica un nuevo camino. Comenzó una nueva convergencia política solo comparable con los procesos de democratización de los años 80 del siglo XX . Emergen en Latinoamérica una serie de gobiernos populares -o populistas- que revierten dramáticamente la dirección establecida por el neoliberalismo en la región durante los años 90.

Este nuevo esquema presenta el viejo esquema de países exportadores de materias primas bajo un nuevo régimen donde los Estados Nacionales capitalizan este intercambio comercial. Tales son los casos de Venezuela y Bolivia con la estatización de los hidrocarburos y la Argentina con las retensiones al campo.

Esto presenta un escenario de prosperidad económica para las cuentas de los Estados, que poco tiempo atrás atravesaban un período de banca rota. Esto les permite -en distinta medida y frente a distintos problemas- cierta estabilidad política que permite a estos proyectos políticos extenderse por segundos mandatos buscando consolidarse y proponer estilos nuevos de democracias.

El gran interrogante político sobre América latina es cuál será su modelo de democracia. Está claro que el populismo en sus variantes menos institucionalizadas (Venezuela) a más institucionalizadas (Argentina) han logrado introducir nuevos contenidos a la democracia como la participación y los derechos humanos. Entre las formas más radicales se asoma una democracia más participativa donde la ciudadanía organizada decide de forma asamblearia para gestionar locamente sus necesidades políticas. Este mismo erosiona el mismo centro que trata de hegemonizar esa misma práctica política creando más inestabilidad y dejando en última instancia que se siga imponiendo el orden institucional dado.

La cuestión de los recursos naturales y su escasez frente a las nuevas demandas del mundo han hecho de la ecología un tema central. Durante el siglo XX la ecología seguía siendo un tema marginal. Eran pocos los casos -el partido verde alemán- de proyectos políticos que consideraran la ecología. Lo que muestra un cambio en esta tendencia es la campaña de Al Gore que busca introducir esta discusión en el seno de la opinión pública de la nación que más contamina en el mundo. Evidentemente el partido demócrata está perdiendo el interés en el tema al introducir otras cuestiones como género y raza en estas elecciones.

Tal vez uno de los hechos que modificará de forma más radical la fisonomía del siglo XXI será -algo que ya se prevé- el agotamiento del petróleo. El agotamiento del petróleo y la búsqueda de nuevas fuentes renovables es el desafío energético más grande de este siglo.

Un hecho curioso es que cuando poco tiempo atrás enviaba el –por cierto provocador- resumen de este trabajo planteando este desajuste entre las categorías de las ciencias sociales y la realidad, todavía la crisis financiera internacional no había sacudido al mundo. Este acontecimiento ha desarticulado de forma más violenta este estado de cosas. Hoy Inglaterra vive un “corralito” al mejor estilo Cavallo y un gobierno liberal y conservador como el de Bush pide la más grande intervención del Estado en la economía de la historia norteamericana. Mientras Estados Unidos se endeuda lapidariamente, Argentina cancela su deuda con el club de Paris. Mientras el mundo se sumerge en un gran depresión económica, países como la Argentina tienen una economía de bienes poco flexibles como los alimentos. Sin duda el siglo XXI ha puesto al mundo de cabeza. Es necesario una ciencia de lo político que pueda pensar en una apertura que introduzca nuevo sentido al mundo.

Hacía un arte metódico de lo político.

Jaques Derrida: La deconstrucción ó como el adentro se convirtió en el afuera.

No sería apropiado pensar que la propuesta teórica de Derrida –ó la deconstrucción- como una metodología. Por el contrario, el gesto de la deconstrucción consideraría las ciencias sociales un discurso proveniente de textos de una época y lugar determinados, que deberían ser abordados con la misma distancia que textos de frenología, alquimia, o la Anglo-American Cyclopedia que menciona Borges en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius. La propuesta de la deconstrucción busca subvertir el orden de los géneros literarios borrando las fronteras entre filosofía y la literatura. El Logos ya no se encuentra anclado a una verdad absoluta sino que es construido a partir de signos que devienen de otros signos.

El punto de partida de este razonamiento –la hipótesis gramatológica– se encuentra en la pregunta sobre la ciencia de la escritura. Si uno tuviera que abordar la escritura desde una perspectiva científica se enfrentaría ante la paradoja de que su objeto de estudio y su medio serían el mismo. La ciencia solo es posible a través de la escritura. Una ciencia de la escritura entonces no sería otra cosa que una ciencia de la ciencia. En este sentido, la problemática del lenguaje no es otra problemática entre tantas, sino el problema que da origen a los demás. El signo no se encuentra anclado a las cosas sino a otros signos, de manera que lo que hay detrás de un signo es otro signo, lo que hace completamente fútil cualquier búsqueda de un origen.

La obra de Derrida insiste sobre la demolición de la estructura –(estructuralismo francés) teoría enormemente prolífera entonces- en las ciencias sociales, desplazándola por la noción de diferencia como punto de origen de todo sentido.

Aquí la pregunta entonces sería ¿Si la propuesta teórica Derrida no presenta –siquiera en la deconstrucción- ningún aporte a una metodología de las ciencias sociales –incluso hasta la reduciría esta a un género literario singular-, porque traerlo a colación aquí?

El aporte de Derrida va más allá de la metodología de las ciencias sociales, presentando una crítica a la ontología y la metafísica de la presencia. Esta crítica a las ciencias humanas cuestiona radicalmente el estatuto de la verdad. Sería una lectura muy pobre confundir esto con el relativismo. En esta crítica no habría un relativismo al estilo “cualquier cosa es verdad”. Sino por el contrario “La verdad es cualquier cosa”, entendido como que él único acceso a las cosas es por medio del signo; y en definitiva el signo solo se define a partir de otro signo. En este sentido la verdad existe, pero no posee un estatuto ontológico sobredeterminado. Este desplazamiento de la verdad pondría a las ciencias sociales en el lugar de la crítica literaria; una disciplina que busca la verdad rastreando en textos las marcas de otros textos.

La forma recurrente que utiliza Derrida –casi como un ejercicio de la deconstrucción- frente a un objeto como el estructuralismo, la representación, la justicia, etc. es mostrarse extrañado frente a él, simular que ese término fue acuñado por una lengua ya muerta, o que llegó a nosotros de una forma misteriosa, como un mensaje dentro de una botella, o como un descubrimiento arqueológico de una cultura desconocida.

El aporte de Jaques Derrida a la metodología de las ciencias sociales está en el gesto sugestivo de invertir el orden entre el adentro y el afuera, desbaratando toda posibilidad de estructura en pos de la diferencia, que es en definitiva el motor de toda forma de expresión del Ser.

Slavoj Zizek: La paralaje ó un materialismo dialéctico lacaniano.

Slavoj Zizek, en sus propias palabras es –“un materialista dialéctico ‘old fashion’”. Posee una lectura muy particular de la obra de Lacan que logra articular en la dialéctica hegeliana. El método de muchos de los análisis de Zizek se puede remontar a Walter Benjamín. Así como Benjamín realizaba análisis de la cultura –casi desde el umbral de la sociología y la crítica literaria- a través de manifestaciones corrientes como las marquesinas de las tiendas ó la literatura; Zizek realiza análisis de la cultura popular (global si se quiere) desde las fantasías que se representan en las películas de Hollywood. Aunque muchos de sus análisis abordan cuestiones, que hemos incluido anteriormente como los problemas en torno a lo político, lo hacen en clave de ensayo ó ensayo filosófico ó ensayo político. En este sentido el análisis opera a nivel empírico. Construye su argumento en evidencia empírica tan tangible como declaraciones públicas de funcionarios como George Bush, películas y programas de televisión.

La dificultad de resumir la propuesta teórica de Zizek tiene que ver en buena parte por la falta de ‘organicidad’ en su obra y algo de frenetismo argumentativo que muchas veces ronda la deshonestidad.

Una categoría clave –para todos estos autores- como la de Sujeto, es presentada de manera muy pintoresca por Zizek. Para Zizek el Sujeto es aquel que intenta interpretar el papel de sí mismo, sin estar seguro que lo está interpretando bien. Un ejemplo que utiliza para ilustrar esto nos toca muy de cerca. Zizek rescata un episodio de la crisis del 2001 en la Argentina. Entonces un grupo de ahorristas perjudicados por el “corralito” se manifestó en la puerta de la casa de Domingo Cavallo. Éste, para poder escapar de allí se disfrazó con un máscara de él mismo. Una forma muy colorida de presentar esta idea es la metáfora del “secreto judío circunciso”. El rasgo definitorio de un Sujeto, como el ser judío, reside en un rasgo (como estar circuncidado) que no podemos apreciar a simple vista.

Este enfoque le permite a Zizek encontrar en el registro imaginario manifestaciones particulares del registro Real. Esto sería, encontrar en las fisuras del discurso, la manera en que lo real irrumpe inrreprimiblemente. Zizek consigue una mirada renovada de la ideología a partir del psicoanálisis lacaniano y sus fundamentos reales. Aunque Zizek consigue en su “Sublime Objeto de la ideología” esquematizar los elementos que constituyen las identidades en la teoría Lacaniana. La propuesta de la paralaje presenta la tensión dialéctica -clásica en la filosofía- entre el objeto y el sujeto. El materialismo de Zizek intenta incluir en la mirada del Sujeto la realidad objetiva que brinda su soporte. La paralaje intenta dar cuenta del espacio vacío entre dos perspectivas opuestas. Lo Real no experimentaría la tensión de miradas disidentes, pero tampoco puede ser sintetizada por la paralaje. La economía sigue teniendo un peso preponderante en el pensamiento de Zizek. A pesar de que lo Real en Zizek posee un estatuto ontológico cerrado, parecería aparecer irreducible a una mirada. En este sentido la paralaje no busca resumir o sintetizar en un punto medio estas miradas antagónicas. Por el contrario, busca mostrar la distancia entre estas y lo real.

Ernesto Laclau: Hegemonía, Identidad y el retorno político de la retórica.

Laclau (2005) presenta un esquema pensado para operar empíricamente. Define su unidad de análisis –las demandas sociales- para a partir de éstas y sus lógicas articulatorias explicar la razón de regimenes políticos que logran constituir una identidad popular, un pueblo. De hecho ilustra el funcionamiento de esta lógica en casos históricos concretos como, la revolución francesa, la larga marcha de Mao Tse-Tung, Reagan en Estados Unidos y Perón en Argentina. La clave de la razón populista está en la lógica articulatoria –equivalencial o diferencialmente (que funcionarían como ejes paradigmáticos y sintagmático)- entre demandas. Esto significa que esta unidad de análisis, las demandas sociales, se pueden articular de manera equivalencial –es decir agregarse- con otras demandas y al mismo tiempo y necesariamente articularse diferecialmente, es decir excluir otras demandas, trazando una frontera de la identidad constituida.

Un aspecto importante de este esquema es que opera en una dimensión afectiva. Estas articulaciones son el resultado de investimientos libidinales. Esto es un enfoque radicalmente distinto a los modelos racionalistas mencionados anteriormente. Este esquema presenta un modelo de análisis de la subjetividad, si se quiere, política. El abordaje de la subjetividad permite distinguir las identidades políticas (el resultado de las articulaciones entre demandas). El esquema de Laclau reivindica la dimensión retórica de la política. Es en este campo donde se constituyen las identidades políticas.

Ahora, ¿Concretamente, cómo opera esta teoría a nivel empírico? Despeguémonos por un momento de los ejemplos presentados por el mismo Laclau en la Razón populista. Utilicemos este modelo teórico para hacer algún análisis de nuestra realidad más cercana. Tomemos otro ejemplo, cercano a cualquiera de nosotros, en el que podamos implementar este modelo: El acto del Campo en el monumento de los españoles. ¿Cómo fue posible que este acto convocara a un público tan diverso y hasta en algún sentido –en términos “objetivos”-antagónico? El enfoque politológico que proviene de la sociología funcionalista relevaría datos básicos como sexo, edad, lugar de residencia, indicadores de nivel socio-económico y otros aspectos “objetivos” de este universo intentando buscar correlaciones entre estos para encontrar –si no una descripción- una explicación de este fenómeno.

El esquema de Laclau permite dar cuenta como las distintas demandas (que no poseen una sobredeterminación “objetiva” común) –las de la FAA, Coninagro, CRA, SRA, el movimiento de desocupados de Raúl Castells, la izquierda argentina, las clases altas de la ciudad de Bs. As., etc.- se articular equivalencialmente. Según este esquema, aquí no hay una convergencia de intereses “objetivos”, sino un efecto retórico que permite que demandas tan diversas entren en equivalencia. Concretamente, recuerdo que un participante de dicho acto explicaba sus razones para estar ahí diciendo: -“No queremos ser Venezuela o Bolivia”. En este caso, la demanda de este discurso (porque tampoco esta es una demanda de un individuo), no tiene que ver necesariamente con la retensiones en un sentido estricto. Aún así, ahí estaba apoyando al campo.

Ahora bien, ¿como encontrar, a nivel empírico, estas articulaciones? Las identidades se constituyen en el discurso. El discurso, definitivamente, es una sustancia inconsistente y que se puede encontrar más allá de las manifestaciones específicamente lingüísticas. El discurso no hace referencia a una forma enunciativa específica. Es decir, no es necesario que alguien enuncie bajo la forma “discurso” (como un orador hablando a una audiencia) para que opere el discurso. La noción de discurso, en algún sentido, puede considerarse una nueva manera de acceder a lo que se podría llamar la ideología. El discurso sería el marco invisible que subyace a las prácticas de los Sujetos. En este sentido el Sujeto no crea autónomamente un discurso, sino, por el contrario, el discurso habla al Sujeto. El Sujeto es la consecuencia de los discursos que lo constituyen. Las demandas –a los fines propuestos aquí, focalizar en torno a lo político– resultan una cristalización del discurso en una identidad política.

En esta propuesta retórica de la política no existe un significante con un sentido sobredeterminado. Un elemento clave en esta conceptualización es el objeto a de la teoría lacaninana (Ver esquema #2). El objeto a es el objeto Real sobre el que se deposita la fijación primaria, el objeto mítico del pecho de la madre. Este objeto de deseo primario –el pecho de la madre- es mítico e inalcanzable. Por su lado, el objeto a, -a pesar de no alcanzar la plenitud del deseo- genera un goce Real. La forma en que la propuesta de Laclau se articula con este principio lacaniano es fundamental para entender esta propuesta política. Ideales como la revolución o la emancipación humanas son como el deseo de volver a ser uno con la madre: imposibles e inalcanzables. La noción de populismo que introduce Laclau –con la lógica articulatoria equivalencial y diferencial- nunca alcanza una identidad plena capaz de reconciliar lo universal con lo particular. Pero permite elevar el objeto (mítico e inalcanzable) a la dignidad de la cosa, que es en definitiva lo que permite un goce real. (Laclau, 2005. p: 149). En este sentido la propuesta retórica de Laclau, aunque no reconoce sobredeterminaciones en el campo de lo social, busca redimir las demandas sociales en lo real.

Alain Badiou: Ser, acontecimiento y cómo Sócrates expulsó a los sofistas de la polis.

Este heterogéneo “movimiento post-estructuralista” tiene un restaurador de la Verdad: Alain Badiou. Badiou, con nostalgia (y hasta algo de resentimiento) ejercita desde la filosofía un retorno a Platón. La reivindicación de la filosofía que hace Badiou intenta expulsar estas nociones endebles de verdad. La filosofía –con sus procedimientos genéricos: la matemática (matema), la poesía (poema), el amor (el psicoanálisis) y la política- es la forma de reestablecer esta verdad.

Badiou se propone continuar con la labor de la filosofía continental de Heidegger y Sastre, institucionalizándola en la academia. Las principales categorías de la filosofía de Badiou que ofrecen utilidad para el pensamiento político y social son el Acontecimiento y Sujeto. En estas dos categorías podemos encontrar material fecundo para pensar lo político y lo social.

El acontecimiento aparece como una irrupción inesperada donde lo múltiple (la potencia) se presenta de forma singular. Badiou logra presentar el acontecimiento de forma matemática, asegurando su ontología natural y evitando toda posibilidad de deconstrucción (la matemática no es susceptible a la deconstrucción). El Acontecimiento es lo que sucede ahí, en un lugar localizable, circunscrito a una situación concreta. El acontecimiento –a pesar de su estatuto óntico- necesita un Sujeto que lleve la cuenta del mismo. En este sentido, el Sujeto debe mantener fidelidad con el acontecimiento, de lo contrario, se está frente a un simulacro, un forzamiento de la verdad en una situación. Esto le permite a Badiou introducir un elemento que desde hace tiempo se encuentra divorciado de la política: la Ética.

El electo común que sostiene Badiou con los demás pensadores es una visión radical de la política. La ética que propone Badiou para la política tiene cuatro características, “1) no es representativa, se presenta directamente; 2) no busca el poder de Estado, solo quiere forzar al Estado; 3) no es jurídica, es subjetiva; 4) no tiene un referente particular ni está ligada a los intereses de un grupo, una comunidad y es universal”. (Badiou, 1999, p:35.).

En este sentido Badiou propone la filosofía como herramienta para permitir una irrupción emancipadora de la política.

Podríamos reconocer otro registro –además de la filosofía- en la obra de Badiou en el que, no sin un hiato, opera a través del análisis sobre esta realidad contemporánea. Badiou reflexiona sobre los sistemas electorales y sus efectos cuestionablemente democráticos (Badiou, 2003). La regla de la mayoría, la formalidad del número y la paradoja del voto a favor y en contra, lo hacen algo que es necesario repensar. La guerra, tanto en medio oriente y Europa (Serbia), el terrorismo y el 11 de septiembre son algunas de las cuestiones que Badiou aborda exigiendo a la política una intervención singular que permita una apertura radical que posibilite la emergencia de un acontecimiento que posibilite nuevos horizontes.

La filosofía de Badiou integra –bajo un concepto rígido de verdad- elementos como la matemática, la literatura, el psicoanálisis y la política para poder pensar (algo a lo que hace tiempo la filosofía ya había renunciado) la realidad.

Las ciencias sociales, en especial la ciencia política, se puede nutrir muy concretamente de estos procedimientos genéricos de verdad. Por sobre todo, esta filosofía, logra demarcar los puntos cardinales de la reflexión política teniendo la ética como norte.

Esquema

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Conclusión.

En este trabajo hemos planteado que estamos experimentando un quiebre en un sentido muy amplio, que no solo exige una transformación epistemológica de las ciencias sociales como de las condiciones políticas en las que vivimos. La crisis actual –desatada en medio de la redacción de este trabajo- permite, no sin algo de afortunado oportunismo, presumir que hay algo de cierto en esta propuesta. Lo que resulta evidente es que la realidad política comenzamos a vivir es además de distinta a la del siglo XX, considerablemente más compleja. Esta realidad es en parte consecuencia de cierta obsecuencia de la ciencia política anglo-sajona –funcional y estructuralista- que no hizo otra cosa que señal a Irak tras el 11 de septiembre y hacer silencio cuando era más que evidente que Estados Unidos, habiendo perdido la hegemonía económica e intentaba desesperadamente mantener la única hegemonía que podía ejercer: La militar.

Esa ciencia política –que niega el núcleo problemático de lo político- ya se había dormido en la inmanencia democrática –del fin de la historia- con la que soñaba Fukuyama. Hoy más que nunca, la historia está abierta para que nuevos Sujetos la escriban.

La propuesta que aquí traemos busca introducir nuevos sentidos a la política desde los umbrales de –cierta- teoría política, que arbitrariamente llamamos post-estructuralista.

Reconocemos que la revisión de estos cuatro pensadores que presentamos aquí, en todos los casos, ha sido tan resumida, que apenas se rescata una idea de cada uno. También reconocemos que podríamos habernos extendido mucho más sin lograr más de lo que aquí presentamos.

Recapitulando.

El aporte de Derrida y la deconstrucción permiten cuestionar el logos o la verdad de forma radical. El signo es lo que media todo sentido en el mundo. No hay ninguna ligadura fundamental entre los signos y las cosas. Detrás de cada signo hay otro signo. El sentido no está atrapado en las cosas, sino que debe ser rastreado en textos (en un sentido amplio) que refieren a otros textos. En este sentido, la ciencia y la literatura se funden invirtiendo el orden del adentro y el afuera. Derrida, la deconstrucción y la obliteración de la estructura renuevan el pensamiento bajo el signo de la diferencia.

En una posición reaccionaria a ésta encontramos a Badiou que busca restablecer un logos que no puede disimular las grietas – que como un jarrón pegado con la gotita- nos recuerda cuando éste estaba intacto. De todas formas no nos hace perder el optimismo que el restaurador de la verdad y quien encarna la academia sea un duro crítico del parlamentarismo, la beligerancia de los EE.UU, la pasividad europea y que reinaugure la filosofía como una herramienta que permita pensar maneras en que la política introduzca nuevos sentidos en el mundo.

Zizek, ese converso discípulo de Laclau, que desafía los alcances de la teoría lacaniana en la dialéctica de Hegel, nos muestra que podemos encontrar evidencia empírica de la realidad política contemporánea en cualquier sala de cine. Las fantasías que se construyen en los films de Hollywood son un material que nos permiten acceder a las identidades, así como a las concepciones que se tiene del otro.

Laclau presenta un esquema que ha demostrado en la realidad una importante capacidad explicativa. La lógica articulatoria –diferencial y equivalencial- permite dar cuenta tanto de las identidades como del antagonismo de cualquier sociedad. Al mismo tiempo presenta un esquema que además de ser científico trae consigo una propuesta política emancipatoria anclada en lo real.

Algo común en todas estas propuestas es que a partir de la teoría del psicoanálisis han encontrado elementos para formalizar la subjetividad, entendiendo a esta como un elemento constitutivo de la objetividad. A partir de los procesos de identificación que propone el psicoanálisis logran dar cuenta del Sujeto, quien en definitiva es quien da cuenta del acontecimiento.

En algún sentido estos autores rescatan el espíritu político de Maquiavello en pos de Hobbes. En Maquiavelo el juego de lo político –siempre abierto- está dominado tanto por la razón como por la pasión.

Estas nociones teóricas aquí presentadas están en todo momento buscando los puntos de fuga, las rupturas y los horizontes de la política de nuestro tiempos. Estas son teorías que más que prescribir, permiten pensar e intervenir en esta realidad política tan apremiante.

Aunque muy solapadamente, estas teorías nos permiten escucha el clamor que Marx supo despertar el siglo XIX. Aunque esa tradición –salvo en Zizek- ha experimentado un impase, aparece de forma renovada en estos pensadores.


Badiou, A. (1989) “Manifiesto por la filosofía”. Buenos Aires, Nueva Visión.

Badiou, A. (2000) “Reflexiones sobre nuestro tiempo”. Buenos Aires, Del Cifrado,

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Badiou, A. (2004) “Circunstancias”. Buenos Aires, Del Zorzal.

Badiou, A. (2005) “Filosofía del Presente”. Buenos Aires, Del Zorzal.

Derrida J. (1989) La estructura, el signo y el juego en el discurso de la ciencias humanas en “La escritura y la diferencia” Barcelona. Anthropos.

Derrida J. (1998) De la hostilidad absolutaen Políticas de la amistadValladolid. Trotta.

Derrida J. (1998B) Márgenes de la filosofíaBarcelona. Cátedra.

Derrida J. (2000) [1971]De la gramatologíaBs. As. SXXI

Derrida J. (2001) La deconstrucción en las fronteras de la filosofíaBarcelona. Paidós.

Derrida J. (2005) Notas sobre deconstrucción y pragmatismoen Mouffe (comp.) “Deconstrucción y Pragmatismo” Bs. As. Paidós

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Laclau E. (2005) “La razón populista”, Buenos Aires, FCE

Laclau E. (2005) Deconstrucción, pragmatismo y hegemoniaen Mouffe (comp.) “Deconstrucción y Pragmatismo” Bs. As. Paidós

Laclau E. & Mouffe Ch. (2004) “Hegemonía y Estrategia Socialista”, Buenos Aires, S XXI

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Laclau E. (2000) “Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo”, Buenos Aires, S XXI.

Zizek, S. (2000) “Más allá del análisis del discurso” en “Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo”, Buenos Aires, S XXI.

Zizek, S. (2003) “El sublime objeto de la ideología”, Buenos Aires, S XXI.

Zizek, S. (2006) “Visión de paralaje, Buenos Aires, FCE.

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El discurso de Cristina Fernandez de Kirchner en respuesta al paro del campo

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, DRA. CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER DURANTE EL ENCUENTRO, EN PARQUE NORTE.

Cristina Fernandez de KirchnerCompañeros; hermanos y hermanas: muchas gracias, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas, por un minutito nada más enrollemos las banderas, luego las desplegamos como siempre, como siempre, por favor, gracias. (APLAUSOS).

El 10 de diciembre, cuando por primera vez como Presidenta electa de todos los argentinos, en elecciones libres y democráticas, me dirigí a todos los argentinos y argentinas, tal vez algunos no recuerden, les dije que por ser mujer me iba a costar más y no me equivocaba a las mujeres siempre todo nos ha costado más, pero también somos las mujeres las que jamás abandonamos nuestro puesto y nuestro lugar de lucha. (APLAUSOS).

Quiero amigos y amigas, compañeros y compañeras, en esta tarde, en la cual nos hemos desbordado en la cantidad de compañeros, amigos, que hoy nos hemos encontrado aquí, reflexionar con todos ustedes, junto al resto de los argentinos. Siempre he creído que cuatro son las condiciones que caracterizan la condición humana: la racionalidad, la sinceridad, la sensibilidad y la responsabilidad. Y bajo esta caracterización de lo que creo los cuatro atributos fundamentales en todo ser humano, cualquiera sea el lugar que ocupe: puede ser Presidenta de la República, puede ser un dirigente sectorial, puede ser un dirigente social, de una ONG. Todos, absolutamente todos debemos actuar bajo estas cuatro premisas: racionalidad, sinceridad, sensibilidad y responsabilidad.

Y permítanme, antes de introducirme en el tema puntual, en estos días que han pasado, luego del día martes, cuando hablé en el Salón Sur, de la Casa Rosada y en la cual después vi escrito, en letras de molde, que por mi discurso, duro, según la caracterización que hicieron algunos medios, hubo una suerte de cacerolazo acá en la Capital Federal; permítanme, escuchémonos, por favor se los pido, es importante no ocultar las ideas con los gritos, es importante poder escucharnos, es importante poder reflexionar no solamente para nosotros los que estamos aquí, sino para todos los argentinos. Vi escenas, vi carteles, escuché voces, discursos, caras que poco tenían que ver con una conflictividad sectorial con un sector económico, por parte del Gobierno.

Escuché, también invocaciones, por no decir insultos, a mi condición de mujer, ustedes saben no necesito explicarlo, pero eso siempre nos pasa a todos las mujeres, se puede ser Presidenta de la República, jardinera, médica, que si tienen que criticarte y sos mujer lo hacen por el género, no por si sos buena Presidenta, mala Presidenta, buena jardinera o mala jardinera, es casi una capitis diminutio el género, pero bueno dolió. (APLAUSOS). Vi también escrito, lo vi fotografiado en un diario un cartel que decía: “Kirchner montonero”, no fue eso lo que más me preocupó, han dicho otras cosas también del ex presidente. Debajo de eso decía: “Videla volvé”. Por favor, quiero que reflexionemos, no estoy hablando para el grito ni para el aplauso, quiero que reflexionemos. Pregunté y me pregunto todavía quién será el que pudo escribir eso, será una mujer, un hombre, un viejo, un joven, quién puede en la Argentina querer que Videla vuela, quién puede quererlo. Lo vi fotografiado, en letras de molde.

Vi también caras de conocidos defensores y defensoras de los genocidas, también, en esa Plaza de Mayo, que después supimos no fue espontánea, la cadena de emails había empezado por la mañana, mucho antes de que la Presidenta hablara. También fue antes el paro por tiempo indeterminado, antes de que la Presidenta hablara también se lanzó un paro por tiempo indeterminado; sin embargo se tituló que la reacción fue por el discurso duro de la Presidenta.

Y quiero que reflexionemos acerca de estas cosas por las responsabilidades que nos caben a todos: dirigentes institucionales, sociales, mediáticos en la construcción de una Argentina pacífica y con inclusión social. Porque la inclusión social es la verdadera garantía de la pacificación nacional. (APLAUSOS).

Quiero también decirles que junto a esta Argentina, que vimos transmitida por los medios, casi en son de drama, hubo otra Argentina, también, en la Semana Santa: 2 millones y medios de argentinos que salieron de vacaciones, el 5 por ciento más, que el año pasado. Ayer me pasaban las cifras del crecimiento en la construcción, no es la Argentina que nos quieren plantear en la que todo va mal y en la que todo está mal la Argentina real, hay otra Argentina porque los argentinos que han recuperado el trabajo, la esperanza y las ilusiones viven esa otra Argentina.

Pero hablando de los cuatro atributos principales, quiero analizar, junto a ustedes, qué fue exactamente lo que disparó esto que se presenta como un conflicto con un sector económico que por algunas características que yo vi, por lo menos aquí en la Capital Federal, parece algo más que eso, parece un conflicto político, fundamentalmente de aquellos sectores que condenan nuestra política de derechos humanos y aquellos que han perdido las elecciones (APLAUSOS). Porque también vimos a dirigentes de partidos, autodenominados revolucionarios y que piden la reforma agraria, también allí compartiendo el reclamo entre comillas de lo que parece ser un despojo que este Gobierno le está haciendo a un sector económico.

Entonces con estos cuatro atributos fundamentales quiero pasar muy brevemente a que miremos qué fue realmente lo que disparó este conflicto. Parece ser que, por lo que dicen, fueron las retenciones que se fijaron, quiero explicar un poquito esto muy brevemente. Las retenciones no empezaron con este Gobierno, este Gobierno ha tomado la decisión estratégica de rebajar, por primera vez, las retenciones del trigo y del maíz y aumentar las de la soja. ¿Por qué las de la soja y móviles, de acuerdo a como esté el precio internacional para tener certidumbre? Porque necesitamos, además, los argentinos como decisión estratégica que no se sojice todo nuestro campo, necesitamos más productores de trigo, necesitamos más de maíz, necesitamos más productores de leche, necesitamos más productores de carne. Y entonces no solamente por una cuestión de diversidad, sino fundamentalmente porque hace a la calidad de vida de los argentinos. Necesitamos para que los precios internos, que usted los argentinos comen todo los días: el pollo, la carne, la leche, el pan no valga a precio internacional y puedan acceder a los bienes que se producen. (APLAUSOS).

Uno de los problemas, hablando en términos de política agropecuaria en serio, que tenemos hoy, en la República Argentina, es que por la altísima rentabilidad de la soja, que se exporta totalmente el 95 por ciento de lo producido, cada vez es menor la producción de trigo, de maíz y de carne. ¿Y por qué la necesitamos? Porque también hay otras industrias, que necesitan del maíz para mantener a sus vacas, a sus pollos, a sus cerdos, las cadenas de valor.

Quiero contarles que desde el boom sojero, en la República Argentina, el crecimiento ocupacional, del sector rural creció solamente en un 1,5, mientras que el resto de la economía, afortunadamente, (industria, servicio, comercio) pudo hacer crecer la tasa de ocupación en un 17 por ciento. Por eso hoy tenemos un 7,5 por ciento de desocupación. (APLAUSOS).

Quiero decirles que no es una política antisoja, es una política esencialmente pro-Argentina, pro-pueblo, pro-campo también, pro-pueblo. (APLAUSOS). No es una cuestión, como alguien quiere hacerlo aparecer, entre campo e industria, una parte importante de la planta industrial es de la agroindustria, todos son necesarios: el campo, la industria, el comercio, los servicios, pero todos tenemos que entender que todos tenemos que participar armónicamente de ese crecimiento porque es la única manera de erradicar definitivamente el hambre y la miseria, en la Argentina, como lo estamos haciendo. (APLAUSOS).

Tampoco, argentinos y argentinas, es una cuestión de peronismo y antiperonismo, acá me acompañan muchas personas que nunca fueron peronista, ni lo van a ser, yo soy peronista y lo he sido toda mi vida. Pero quiero contarles algo, argentinos y argentinas, los peronistas hemos hecho un duro aprendizaje, alguna vez creímos que éramos el todo, alguna vez creímos que nosotros sólo podíamos transformar el país y que los demás no importaban. Nos equivocamos, nos equivocamos y pagamos caro nuestras equivocaciones. Hoy comprendemos que no solamente son peronistas los que quieren un modelo de país más justo, más equitativo, más digno, los hay también de otros partidos políticos, de organizaciones sociales, lo aprendimos duramente. (APLAUSOS).

Por eso, lo recuerdo como si fuera hoy, en aquella Semana Santa del 87′, el peronismo estuvo junto al Gobierno constitucional, de entonces, algo que nadie había hecho con él, cuando los golpes de Estado y eso es aprendizaje (APLAUSOS). También lo han hecho los otros, los que tal vez desde el anti pensaban que los peronistas eran todo el problema del país. Todos los argentinos hemos hecho un duro aprendizaje.

Por eso, cuando uno ve esta resolución, en la cual bajamos el precio de la retención para el maíz, para el trigo, cuando vemos que esto provoca, además, la reducción de los alquileres de los campos, de los arrendamientos de los campos. Porque ustedes saben, argentinos y argentinas, que hoy el 60 por ciento casi del campo está arrendado y está en valores de quintales de soja, esa es la medida de cotización de un campo. Por eso a un productor de leche, por eso a un productor de carne, por eso a un productor de trigo y maíz le cuesta tanto, por eso es una medida absolutamente racional. Y ustedes se preguntan, pero y entonces si esto es así porqué un paro empresarial, un lock out patronal por tiempo indeterminado para privar de alimentos a los argentinos, ¿Por qué? No y acá viene el segundo atributo, que es el de la sinceridad, antes les hablaba del primero, de la racionalidad de las medidas y las decisiones. Ahora quiero hablarles de la sinceridad, este Gobierno no está en contra de los hombres y de las mujeres, pequeños productores que trabajan con sus manos el campo. No, no, les quieren hacer creer a los pequeños productores que queremos ir por ellos. Pero no piden por los pequeños productores, piden por la totalidad de la eliminación de las retenciones, los de los pooles sojeros también, los de los grandes productores también.

Entonces, el primer ejercicio que debemos hacer todos: la Presidenta de la República y los dirigentes sectoriales es entonces decir la verdad a todos. Este Gobierno otorga compensaciones a tamberos, a productores trigueros, a invernadores, uno lo puede ver en internet, basta con ingresar a ONCCA, que es un organismo que integra la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación, compensaciones para poder sostener el precio interno de la carne, de la leche, del pan. ¿Cómo vamos a estar en contra de abordar el problema del pequeño productor, pero detrás de los pequeños productores se esconden otros intereses, los de los grandes pooles, que son los que están diciendo que es el Estado el que se quiere llevar toda la ganancia. Quiero hablarle con la sinceridad absoluta y no estoy tampoco en contra de que alguien arme un fideicomiso financiero, un pool y trabaje, este es el capitalismo y esta es la rentabilidad.

Pero, por favor, hablemos con sinceridad, hablemos con transparencia porque es, entonces, la manera como seguramente todos nos vamos a entender. No es, entonces, un problema de los pequeños productores, que dicho sea de paso escuchaba, el otro día, a alguien recordar el Grito de Alcorta. Yo quiero rendir homenaje, desde aquí, al Grito de Alcorta. Muchos jóvenes, tal vez, no sepan qué fue el Grito de Alcorta, fueron nuestros abuelos y bisabuelos. Tus abuelos Kichner seguro que llegaron a Esperanza, Santa Fe, corridos por el hambre o la política desde Europa y venían a hacerse chacareros. Los arriendos que les cobraban, el alquiler de las tierras no los dejaban vivir, los esquilmaban y surgió así el Grito de Alcorta. Y quiero también homenajear, además del Grito de Alcorta, en esta tarde, a Francisco Netri, el abogado napolitano que representaba los intereses de los chacareros contra el Gobierno conservador y que fue asesinado, en 1916. (APLAUSOS).

Francisco Netri, asesinado, en 1916, por un sicario, dicen de la aristocracia del campo, la historia. Por eso, cuando uno recuerda hay que recordar las historias completas. Y este Gobierno popular, este gobierno que me enorgullezco de encabezar, este Gobierno popular siempre va a contemplar los intereses de los pequeños productores, que no le quepa duda a nadie. (APLAUSOS).

Pero, entonces, Presidenta, qué es lo que se está discutiendo, entonces, en la República Argentina. Y yo creo que en la República Argentina se está discutiendo la distribución del ingreso y un modelo de país. Eso es lo que estamos discutiendo, argentinos y argentinas. (APLAUSOS). Ustedes habrán escuchado a muchos dirigentes políticos hablar permanentemente de la distribución del ingreso; también en letra de molde escribirse acerca de que todavía está pendiente una mejor distribución del ingreso y esto tiene que ver con el modelo de país. Lo que pasa es que hay que preguntarse a quién se refieren, porque cuando uno dice “distribuir el ingreso”, yo les pregunto a los señores periodistas, a los señores políticos y a todos los argentinos: ¿el ingreso de quién? Porque esta es la gran cuestión. Escribir sobre la distribución del ingreso, es muy fácil, pero hacerlo cuesta un poco más y sino, miren lo que está pasando. (APLAUSOS)

Distribución del ingreso que tiene que ver con un modelo de país. Las retenciones no solamente son una medida antiinflacionaria para que el alimento del pueblo, de todos, de los obreros, de los que trabajan en el comercio, los que trabajan en los talleres, en los servicios, en la fábricas, hasta de los que no tienen trabajo, pueda estar accesible para todos los argentinos y quieren también un fuerte impacto distributivo porque lo hacen los sectores de más alta rentabilidad y que exportan todo. Todo es costo argentino para ellos, pero todo lo que recaudan es costo europeo, en euros, en dólares. Y esto no está mal, no tenemos que enojarnos porque haya gente con dinero en la República Argentina, no tiene que molestarnos.

Quiero decir algo -y esta sí permítanme porque es una licencia del peronismo-: el peronismo nunca planteó la lucha de clases, el peronismo nunca planteó la guerra entre los pobres y los ricos, para qué, no. (APLAUSOS) Al contrario, somos los creadores de la articulación entre el capital y el trabajo y fíjense, por estas cosas que tiene la vida, que hasta hace unos días atrás, unas semanas atrás, durante toda la campaña inclusive presidencial y durante todos mis primeros meses de gestión, los grandes titulares en cuanto a la cuestión socio-económica era qué iba a pasar con la presión gremial por los salarios. Parecía que los malos de la película en la República Argentina iban a ser los trabajadores que iban a pedir salarios para que se derrumbara el crecimiento, la producción, la actividad económica.

Nada de eso está pasando. Por el contrario, en un formidable aprendizaje histórico; los trabajadores argentinos y sus dirigentes sindicales, han comprendido que el país está primero por sobre todas las cosas. (APLAUSOS)

Pregunto yo: si los que son asalariados tienen este nivel de comprensión, de articulación con los intereses de los demás sectores, de los que aún no consiguieron trabajo o de los que aún teniendo trabajo informales ganan mucho menos, ¿cómo no podemos obtener el tema de la sensibilidad de los que más ganan?

Y aquí viene la tercera cuestión, la sensibilidad. Y bueno, alguien me podrá decir, como escuché en algún medio: “está bien, yo voy a seguir ganando plata, pero yo quería ganar más porque me correspondía más”. Y es bueno, no se puede criticar a alguien por querer ganar toda la plata. Me parece que lo importante es, entonces, que entendamos cómo funciona un país. Porque junto a la sensibilidad para entender cómo funciona un país, está la viabilidad de que ese país tiene como sociedad y como Nación.

Hemos probado de todo los argentinos, hemos probado desde 1900 para adelante muchas fórmulas. La fórmula de “la Argentina del Centenario”, agroexportadora únicamente la riqueza concentrada en unos pocos y el resto la “ñata contra el vidrio”. Duró poco. Con el voto popular, sube al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Luego, probaron, a partir de 1930, con los golpes militares. Luego, vinieron los gobiernos de signo popular que traicionaron el mandato y se convirtieron en los gobiernos más liberales y seguidores del Consenso de Washington. Luego, probaron con un partido popular, centenario y democrático, con un sector del progresismo, casi nos vamos todos al tacho.

Han probado de todo, pero solamente ahora llevamos en 100 años, 5 años de crecimiento sostenido y este año, si crecemos, argentinos y argentinas, va a ser el crecimiento más importante de los últimos 200 años, toda nuestra vida.

¿No les parece un buen motivo para discutir, para dialogar, para debatir? Pero el diálogo también tiene que ver con la responsabilidad. Dialogar con una pistola en la cabeza, es muy difícil, sobre todo en democracia, sobre todo en democracia, sobre todo en democracia. (APLAUSOS) No se dialoga de esa forma.

No se dialoga tres horas antes de que hable la Presidenta de la República decretando un paro, un lock out patronal, contra el Gobierno, en definitiva, contra el pueblo al quitarle los alimentos o al hacer que estos suban producto de la escasez.

¿Cómo se dialoga? El otro día leía un interesante artículo -también hay interesantes artículos en los diarios, sobre todo cuando los periodistas escriben lo que ellos piensan realmente y no lo que por ahí se sugieren que escriban los dueños de los diarios (APLAUSOS)- del periodista Zaiat que hablaba de la metodología, esencialmente, de este paro y se preguntaba qué pasa si el día de mañana los concesionarios de los peajes, por ejemplo, dicen “o me aumentan las tarifas tanto por ciento o no pasa ningún auto más”. ¿Qué pasa si el día de mañana los empresarios de los distribuidores de los servicios de gas, por ejemplo, dicen “o me aumentan tanto las tarifas o no hay más gas para nadie”? ¿Qué pasa si los distribuidores de energía eléctrica me dicen “o me aumentan tanto las tarifas de energía eléctrica o no hay más energía…”? ¿Esta es la forma de negociar y de dialogar en la República Argentina? No creo. (APLAUSOS)

Creo, sinceramente, en la forma de dialogar, diálogo al que siempre estamos dispuestos. Pueden dar testimonio de ello nuestro Ministro de Economía y nuestro Jefe de Gabinete que en dos oportunidades llamaron a los dirigentes del campo y no vinieron a dialogar. Pero sepan que es necesario, no por una cuestión de fuerza, no por una cuestión de orgullo, sino de responsabilidad institucional de una Presidenta de la República de que no puede negociar sin que hayan levantado las medidas de fuerza que extorsionan a la población. (APLAUSOS)

Es una cuestión no de respeto a la Presidenta, de respeto a la democracia, a las reglas de la democracia, sobre todo con gobiernos que hemos sido elegidos por el voto popular. (APLAUSOS)

Y sobre esto, sobre el voto popular y la responsabilidad, es también de lo que quiero hablar. Mucho se ha hablado de la calidad institucional en la República Argentina, calidad que parece ser sólo se le demanda a cierto sector. También, y permítanme la digresión, he visto que algunos diferencian según si el que hizo un piquete es de un color de piel y entonces está bien y si es el piquete de uno de color rubio está mal. Así no se construye sociedad, así no se construye democracia, así no se construye libertad de prensa. Se construye libertad de prensa cuando se trata a todos por igual, independientemente del color de la piel o del apellido. Eso es libertad de prensa y eso es democracia en la República Argentina y en todas partes. (APLAUSOS)

Pero les decía sobre la responsabilidad. Yo entiendo también a los dirigentes del sector, de todos los sectores, tanto como si me toca hablar con los de un sector sindical como de un sector empresarial, representan los intereses de los sectores, unos, los sectores populares y, otros, los sectores del capital, todos necesarios a la hora de construir país y nación.

Pero también quiero que sepan qué intereses represento yo. Yo represento los intereses, no solamente de los que me votaron, que fueron muchos, sino también de los que no me votaron. Yo represento, además, los intereses de lo que dije en la campaña electoral, porque hay otra cosa de la que nadie habla. Si hoy un dirigente rural tiene la representación de su sector, yo también tengo la representación de lo que dije qué iba a hacer como Presidenta de la República Argentina, porque eso es calidad institucional. (APLAUSOS)

Yo dije en mi campaña que el eje era la inclusión social, que íbamos a trabajar por la distribución del ingreso. Me preguntaron muchísimas veces acerca de las retenciones y dije que no se podían modificar, porque no solamente eran redistributivas, sino porque además ayudaban a sostener los precios de los principales alimentos de los argentinos.

Sin embargo, hubo otra fuerza política a la que escuché criticar en estos días y que ganó aquí en la Ciudad de Buenos Aires, una importante elección -no hay que silbar a nadie-, 60 por ciento de los votos, absoluta legitimidad política y social. En la campaña, sin embargo, cuando le preguntaban si iban a aumentar los impuestos, lo negaron terminantemente. Luego, aumentaron los impuestos inmobiliarios de los sectores más pudientes, con lo cual estoy de acuerdo, yo soy vecina también de la Ciudad de Buenos Aires. Estoy de acuerdo con que cuando uno vive en un barrio con servicios y en lugares que denotan un alto poder adquisitivo, uno tenga que pagar más impuestos, está muy bien que sea así. (APLAUSOS)

Ahora, lo que no se entiende, cuando uno ve algunas paquetas señora vecinas de donde yo vivo gritar con tanto entusiasmo contra retenciones que se distribuyen entre el pueblo y aplaudir tanto a los que en definitiva les aumentan los impuestos a ellas, con la misma lógica que estamos empleando, ustedes no me habrán escuchado una sola palabra. Sé que hubo dirigentes de nuestro sector que no estuvieron de acuerdo con esto, no habrán escuchado una sola palabra de esta Presidenta al respecto.

Y, entonces, ¿de qué naturaleza es el conflicto para algunos sectores? De una naturaleza política. Pero no política por partido, política por modelo de país. También soy consciente de que parte de esas cacerolas que el otro día estaban en la calle, son nuestra política de derechos humanos, no tengo ninguna duda tampoco. (APLAUSOS) Bastaba ver las caras que había de algunos defensores y defensoras de los genocidas junto a otros dirigentes autodenominados revolucionarios que proclaman la reforma agraria. En fin, uno podía ver de todo.

Yo lamenté que Enrique Santos Discépolo no estuviera vivo, lamenté sinceramente, argentinos y argentinas, que Enrique Santos Discépolo no estuviera vivo, hubiera superado “Cambalache siglo XX” si hubiera visto algunas escenas como me tocaron ver a mí, inclusive en la puerta de Olivos cuando algunos nos gritaban “no queremos a Cuba, no queremos a Evo Morales, no queremos a Chávez”. ¿Qué tiene que ver todo esto con los intereses de los pequeños productores rurales? (APLAUSOS) ¿Qué tiene que ver? Nada. (APLAUSOS)

Esta es la cuestión del modelo de país, que es en definitiva lo que uno propone cada cuatro años cuando va a elecciones, y entonces los argentinos deciden quién es su presidente o su presidenta. Porque cada uno de nosotros se presenta y dice qué es lo que quiere hacer con el país.

Yo les dije, hermanos y hermanas, a todos los argentinos y a las argentinas, lo que quería hacer. Quería continuar la gestión y la obra de ese hombre que está sentado allí que llevó a la Argentina desde el infierno, como a él le gustaba decir, a esto que no sé si será el purgatorio o la entrada del cielo pero que sí es otra argentina diferente.

Por eso, yo quiero convocar a todos los argentinos al diálogo, pero, fundamentalmente, al sector que hoy todavía corta algunos caminos, que todavía no ha levantado la medida de fuerza. Yo les pido, humildemente, como Presidenta de todos los argentinos y en nombre de todos los argentinos, que levanten el paro para entonces sí dialogar, levanten el paro. Humildemente, levanten el paro y vamos a dialogar. (APLAUSOS)

Por favor, en nombre del género les pido que cambien esa consigna, acuérdense que tienen una compañera Presidenta. Así que es hora de que actualicen consignas, compañeros y compañeras. Pero bueno, vale la intención.

Quiero decirles, argentinos y argentinas, que creo profundamente en el diálogo, pero creo profundamente en el diálogo democrático, donde cada uno expone sus posiciones, sus intereses y, entonces, quién tiene que tomar la decisión, la toma. Es imposible muchas veces en función de gobierno, tomar una medida que deje contentos al ciento por ciento. Es mentira el que dice eso, es porque nunca gobernó o que no sabe qué es la distribución del ingreso.

Alguien que me habla de la distribución del ingreso y me dice que podemos tomar medidas que dejen contentos y satisfecho a todo el mundo, no está hablando de distribución del ingreso, está haciendo un discurso electoral nada más, no está hablando de distribución del ingreso, está haciendo un discurso electoral. (APLAUSOS)

Por eso, con la legitimidad que en este país, por suerte a partir de 1983, tenemos quienes hemos sido electos por el voto popular, con la legitimidad que también nos da haber llevado adelante una política que va a empezar su quinto año de crecimiento consecutivo en el mejor ciclo económico que recuerda la historia, con la legitimidad que nos da que en este proyecto económico, social, político y cultural han crecido todos, ha crecido el campo, ha crecido la industria, los trabajadores han recuperado el trabajo perdido, el salario, estamos recuperando de vuelta un lugar en la Tierra, argentinos, un lugar en el mundo, nuestro lugar, la República Argentina, en nombre de esas legitimidades, la del pueblo, la del resultado económico y, fundamentalmente, para que todos los argentinos y para que todas las argentinas podamos vivir mejor, los convoco al diálogo en serio, desde aquí. (APLAUSOS) Las puertas de la Casa de Gobierno están abiertas, pero por favor, levanten las medidas contra el pueblo.

Quiero agradecer la presencia de hombres y mujeres que no son de mi partido, pero que tienen una convicción profunda en un modelo de inclusión social de crecimiento económico; quiero agradecer la presencia de dirigentes sindicales, de organizaciones sociales; quiero también agradecer el apoyo recibido por muchos ciudadanos y ciudadanas que me dicen todo el tiempo “no afloje” y yo quiero decirles que desde la alta responsabilidad que tengo como Presidenta de la República Argentina, voy a hacer lo que le prometí a los argentinos antes de que emitieran su voto: representar los intereses de todos.

Muchas gracias, muchas gracias argentinos, muchas gracias argentinas, con el corazón, como siempre, con el corazón. (APLAUSOS)

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Amenaza guerra en la región: Colombia incurre en operación militar en territorio de Ecuador.

Los acontecimientos sucedidos esta semana sorprendieron al mundo entero con la amenaza de guerra en la región. Ecuador y Colombia enfrentados con el involucramiento de Venezuela. Movilización de tropas. Invocación a la violación de la soberanía nacional. Acusaciones de involucramiento de los gobiernos con grupos terroristas. Mucha tensión.
Todo esto desatado por una incursión del ejército colombiano en territorio de Ecuador. Esta misión tenía como objetivo atacar un campamento de las FARC que se refugiaba en territorio ecuatoriano. El brutal ataque dejó como saldo del líder número dos de las FARC “Raul Reyes”. El gobierno de Alvaro Uribe dice habre encontrado evidencia de apoyo de los gobiernos de Ecuador y Venezuela a este grupo terrorista. Esto provocó enfáticas respuestas de sendos paises. Por su lado Correa manifestó estar dispuesto a ir a la guerra si Colombia mantenia este tipo de incursiones en su territorio. Chávez movilizó tropas a la frontera con Colombia y expulsó al cuerpo diplomático del vecino país. Un conflicto que se tensionó de fórma precipitada.
Ante la amenaza del estallido de una guerra en la región la OEA (Organización de Estados Aéricanos) intervino en la cuestión. Las dos posturas que se establecieron en este organismo fueron las de un grupo mayoritario formado por casi todos los paises americanos que manifestó repudio por la violación de Colombia a la soberanía territorial de Ecuador. El segundo grupo conformado por Colombia, Chile y Estados Unidos defendieron el lado Colombiano.
El presidente Uribe atenuó esta crisis al asegurar que no habrían más incursiones militares en paises limítrofes. Cabe destacar las gestiones de la presidenta de la Argentina Cristina Kirchner quien viajó a Venezuela para firmar acuerdos.
Una conclusión. En primer lugar el conflicto en Colombia se ha regionalizado. El problema de Colombia con las FARC ha trascendido el ambito de sus fronteras y se ha vuelto un factor de inestabilidad política y de seguridad para la región.
El alineamiento del presidente Alvaro Uribe con el gobierno de George Bush ha creado un conflicto en torno a como proceder con el problema de la guerrilla en la región. La participación del presidente Chavez en la operación de intercambio de rehenes con la FARC no solo demostró dar resultado sino que ganó el apoyó de la opinión pública internacional y en especial la del gobierno francés quien aún espera por la liberación de Ingrid Betancur. Este éxito de Chávez de alguna manera menoscavó la figura de Alvaro Urive, que a pesar de mostrarse complacido con estos resultados al parecer no simpatiza de la intervención venezolana e incluso sospecha de posibles implicaciones del gobierno venezolano con las FARC.
El gobierno colombiano se extralimitó al depositar demasiada confianza en el apoyo norteamericano. Satisfecho con la eliminación de Raúl Reyes, Uribe no necesitó arriesgar más y aseguró que Colombia no repetiría este tipo de acciones.
Mientras que las nuves de guerra se discipan estamos lejos de ver el final de este conflicto, que tan cerca de las elecciones en Estados Unidos se prepara para tomar una nueva forma.

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