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La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado: Un Prólogo a John carter

La fantasía del Devenir del historia como progreso continuo pero estratificado es lo que legitima el desarrollo constante pero desigual -a partir de distintos criterios, raza, género, clase, y nación- de distintos grupos dentro de un orden o lógica hegemónica. Esto sería la fantasía que debajo del espejismo que refleja una imagen de orden y funcionamiento armónico se encuentran una serie de tensiones y conflictos que en parte no encuentran su expresión en esta imagen totalizadora del orden hegemonico que logra imponer la imagen del orden harmónico.

Esta naturalización del desarrollo desigual como una condición y un devenir de la naturaleza y la historia  -casi como las religiones que prometen una recompensa en otra vida más allá de esta- plantea un progreso “absoluto” en relación de las condiciones materiales crecientes que una sociedad capitalista brinda en relación a las generaciones anteriores, siempre y cuando la distinción “relativa” (de la diferencia propocional) no sea cuestionado.

Algo así como que el devenir progresista solo está dispuesto a mejorar las condiciones materiales de los estratos más bajos sobre el principio de la explotación de los mismos. En este sentido el progresismo es presentado aquí como una prolongocación hegemónica de la dominación de una clase dominante a través de una relato, un discurso del progreso y las mejoras de las condiciones materiales de los estratos más bajos.

En este sentido los discurso democráticos que apelan a adherir a cierta opción política por el bien del país -como un todo- y denuncian el clientelismo, como si beneificiarce de la política fuera algo malo, o algo peor que no beneficiarse en nada, y dejar que ese bien supremo de un sujeto abstracto “el bien del país” se realice y nos ilumine quien sabde de que forma.

En este sentido el discurso progresista denuncia todo intento de resistirse a esta forma de desigualdad como un atentado a este progreso colectivo donde la desiguladad es el principio que genera solapadamente esta violencia.

Esta fé en el continuo progreso de la historia deposita la esperanza que ésta misma, progresivamente, dentro del estrato que le corresponde, irá mejorando sus condiciones materiales. Esa es la esperanza de los estratos ubicados en los niveles inferiores de esta clasificación.

Las aspiraciones de los estratos sociales a diferencia de los anteriores no es progresar sino seguir manteniendo sus privilegios. En este sentido mientras que para un estrato la aspiración de progreso se mide en términos absolutos (cuanto más ingreso percibirá), para los estratos superiores se mide en terminos relativos (cuales serán sus privilegios grente a otros estratos).

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La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado

La fantasía del Devenir del Historia como Progreso Continuo pero Estratificado: Un Prólogo a John carter

La fantasía del Devenir del historia como progreso continuo pero estratificado es lo que legitima el desarrollo constante pero desigual -a partir de distintos criterios, raza, género, clase, y nación- de distintos grupos dentro de un orden o lógica hegemónica. Esto sería la fantasía que debajo del espejismo que refleja una imagen de orden y funcionamiento armónico se encuentran una serie de tensiones y conflictos que en parte no encuentran su expresión en esta imagen totalizadora del orden hegemonico que logra imponer la imagen del orden harmónico.

Esta naturalización del desarrollo desigual como una condición y un devenir de la naturaleza y la historia  -casi como las religiones que prometen una recompensa en otra vida más allá de esta- plantea un progreso “absoluto” en relación de las condiciones materiales crecientes que una sociedad capitalista brinda en relación a las generaciones anteriores, siempre y cuando la distinción “relativa” (de la diferencia propocional) no sea cuestionado.

Algo así como que el devenir progresista solo está dispuesto a mejorar las condiciones materiales de los estratos más bajos sobre el principio de la explotación de los mismos. En este sentido el progresismo es presentado aquí como una prolongocación hegemónica de la dominación de una clase dominante a través de una relato, un discurso del progreso y las mejoras de las condiciones materiales de los estratos más bajos.

En este sentido los discurso democráticos que apelan a adherir a cierta opción política por el bien del país -como un todo- y denuncian el clientelismo, como si beneificiarce de la política fuera algo malo, o algo peor que no beneficiarse en nada, y dejar que ese bien supremo de un sujeto abstracto “el bien del país” se realice y nos ilumine quien sabde de que forma.

En este sentido el discurso progresista denuncia todo intento de resistirse a esta forma de desigualdad como un atentado a este progreso colectivo donde la desiguladad es el principio que genera solapadamente esta violencia.

Esta fé en el continuo progreso de la historia deposita la esperanza que ésta misma, progresivamente, dentro del estrato que le corresponde, irá mejorando sus condiciones materiales. Esa es la esperanza de los estratos ubicados en los niveles inferiores de esta clasificación.

Las aspiraciones de los estratos sociales a diferencia de los anteriores no es progresar sino seguir manteniendo sus privilegios. En este sentido mientras que para un estrato la aspiración de progreso se mide en términos absolutos (cuanto más ingreso percibirá), para los estratos superiores se mide en terminos relativos (cuales serán sus privilegios grente a otros estratos).

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